Domingo 19 de mayo

domingo 19 de mayo

-Por aquí, amigos, tuvimos una semana con mal tiempo, lluvias abundantes y fuertes vientos. Muchas zonas del país estuvieron bajo alerta amarilla por lluvias y tormentas.

 

Luego, como muchos de vosotros ya sabéis, esta semana arrancó la edición número 72 del Festival de Cine de Cannes, que se desarrolla este año del 14 al 25 de mayo. Rumanía está presente en las selecciones oficiales y paralelas. Corneliu Porumboiu regresa a Cannes y compite esta vez por la famosa Palma de Oro, con su último largometraje, "La Goméra/ The Whistlers, la primera película ambientada también fuera del país, en la isla de La Gomera (España) y en Singapur. Además, en Cannes se presentará el programa de cortometrajes Romanian Short Waves, en la sección Short Film Corner, un foro dedicado a los cortometrajes y a la promoción de jóvenes talentos. Rumanía está presente en Cannes 2019 también a través del director, guionista y productor Cătălin Mitulescu, como miembro del jurado de la sección Cinefondation y cortometrajes. El Festival de Cannes homenajea este año con su cartel a la cineasta francesa Agnès Varda, fallecida el mes pasado. Con una preciosa imagen en tonos anaranjados, el cartel muestra a la fallecida cineasta, con 26 años, filmando su primera película: ella sostiene una cámara, encaramada en la espalda de un hombre de rodillas, ambos encima de un andamio. Con esta imagen los organizadores quieren recordar a la directora conocida como la "abuela" de la "Nouvelle Vague". Agnès Varda, una de las pioneras del cine hecho por mujeres y del cine feminista, falleció a los 90 años el pasado 29 de marzo en París. El famoso actor francés Alain Delón recibirá la Palma de Oro de Honor 2019. Él participó por primera vez en el certamen en 1961, con Quelle joie de vivre (Qué alegría de vivir) y dos años más tarde regresó como protagonista de El gatopardo, de Luchino Visconti, que ese año se hizo con la Palma de Oro. En 2019 Alain Delón vuelve para recoger el ansiado premio en reconocimiento a toda una carrera en el Séptimo Arte.

 

Y otra buena noticia: Las llamadas y los mensajes de texto realizados en la Unión Europea son más baratos a partir del 15 de mayo. Desde el pasado miércoles, ningún operador podrá cobrar a sus clientes más de 19 céntimos por minuto más IVA en las llamadas intracomunitarias ni más de seis céntimos por mensaje de texto.

 

Con esto, queridos oyentes, paso a contestar la correspondencia de hoy:

José Luis Corcuera de Vitoria-Álava-España, se pone de nuevo en contacto con nosotros para mandar sus cordiales saludos y sus observaciones sobre las escuchas realizadas en el mes de abril. En esta ocasión, escribe José Luis, parece que el inicio de la temporada ha sido un baile de cambios de frecuencias, por suerte para mí con mejores o peores resultados pude seguir sus emisiones desde el primer día del cambio de temporada.

Ahora lo último fue lo de poner en servicio la frecuencia de 9610 en la emisión de 19:00 UTC para España, creo que será la que yo utilizaré creo recordar que ya la utilizaron en otras ocasiones y aunque quizás no sea muy buena es aceptable y bastante estable.

Estuve siguiendo el Open de Madrid de tenis por TV, pude ver la final femenina y es una agradable sensación ver como los rumanos que viven en España se acercan para animar a su compatriota, claro que algunos sin ser rumanos también estamos con los rumanos y con Simona. Lástima que la gran tenista rumana no tuvo ninguna opción y se le escapó el titulo se campeona. No pudo ser y fue una jornada de doble duelo porque también cayó nuestro Rafa Nadal espero que nos den alegrías en próximos torneos.

-Bueno, José Luis, muchas gracias por comunicarte, una vez más, con nosotros, para enviar tus acertadas observaciones acerca de la sintonía, así como otras opiniones de la actualidad. Me alegro que puedas seguir escuchando nuestros programas, recibe un gran abrazo a la distancia y ¡Hasta la próxima!

 

 

Freddy Ampuero Saldivia reanuda el contacto con nosotros y nos manda sus saludos desde Ancud-Chiloé/Chile. Como siempre Freddy adjunta sus últimos informes de recepción y sus detallados comentarios y observaciones sobre los programas sintonizados, así como interesantes recortes de periódicos chilenos. Uno de ellos destaca el primer lustro de vida del Liceo Paulo Freire de Quellón que se consolida como un establecimiento donde el desarrollo académico y personal de los alumnos van de la mano.

-Muchas gracias, Freddy, por el nuevo envío y por colaborar una vez más con nosotros. Me alegro mucho que sigas sintonizando constantemente nuestros programas y que te gusten. A mi turno te envío un muy cordial saludo a la distancia y será ¡Hasta la próxima!

 

 

Y ahora quisiera enviar mis felicidades, acompañadas de mis mejores votos, a Juan Franco Crespo de Valls-Tarragona/España quien cumple años este 19 de mayo. ¡Muchas felicidades, Juan! y espero que hayáis disfrutado de ese día especial en compañía de tus seres queridos.

 

 

Juan vuelve a participar en este programa y, esta vez, comparte un nuevo artículo sobre su periplo caribeño cuyo título es GRANADA

            Si (cuando era un crío) me hubieran dicho que iría a esta isla caribeña que enseñorea el nombre de mi provincia de origen, me habría puesto a reír. Pero desde que estuve en Granada (Nicaragua), el gusanillo comenzó a picar y me dije ¿por qué no? Y esa oportunidad llegó en el primer mes del año 2019, a un precio que todavía no me lo acabo de creer y aún podría haber salido más económico si me hubiera quedado más días por la región ya que en ese periplo caribeño el pasaje aéreo fue lo más oneroso. De ahí que siempre que doy el salto trate de alargar, al máximo, mi escapada y de esa manera la partida fija que representa el avión repercuta menos en la media final.

            Recuerdo, siendo niño ¿o ya éramos adolescentes cuando comenzamos a trabajar? Bueno, lo cierto es que Granada me era familiar –y no precisamente me estoy refiriendo a mi lugar de nacimiento- ya que las cartas que desde Escandinavia escribía un paisano de mi quinta, tardaban más de la cuenta. Cuando esas misivas llegaban finalmente a sus familiares, la felicidad era completa y no se explicaban por qué se demoraban tanto, aunque había una explicación: en los sobres el correo granadino-caribeño siempre aparecía una inscripción manuscrita ¿será España? Y, tras el respaldo con el matasellos de la nación insular homónima, llegaba a nuestra Alhama: ahí estaba la explicación de los retrasos que no se daban cuando en el sobre escribía ESPAÑA. Recuerdo que otras veces las cartas sufrieron el mismo retraso porque fueron encaminadas a las poblaciones de ese nombre en Francia; hoy ya no llegan con esas marcas y el retraso es de espanto en la era de las comunicaciones instantáneas.

            En la historia más reciente, para muchos, les sonará la invasión norteamericana de la isla en 1983; restos de esa intervención todavía quedan en forma de pintadas y carteles envejecidos por el tiempo en aquellas tropicales latitudes. Los protagonistas de aquella etapa fueron Fidel Castro y Maurice Bishop ambos, omnipresentes, junto al Che, en la cartelística de la región, incluso en la toponimia de sus callejeros.

            Granada, te sorprende, te gratifica ver que su espléndida naturaleza, a pocos metros de la capital, te ofrece esa lujuriante belleza que te hace pensar en el paraíso que solía citar en su bitácora Cristóbal Colón que llegó a ella en 1498 y la bautizó como Concepción. En 1650 la compró el gobierno de Martinica y entonces pasó a engrosar los bienes de la compañía francesa de las Indias Occidentales de efímera vida. Los franceses tuvieron que luchar duro con los caribes que la poblaban y los británicos hacen acto de presencia en 1762 –ya se sabe, cuando alguien tiene dificultades, el vecino aprovecha para mover los mojones- que afianzan sus derechos en el célebre Tratado de Versalles de 1783 y hasta 1967 cuando la isla gozará de una gran autonomía.

 

Inglaterra era dueña absoluta, junto a otras islas de la región, Londres y París se repartieron prácticamente todas las Antillas Menores (aunque en la rapiña también estuvieron Holanda, Dinamarca y Suecia; esos cinco países hicieron las mil y una para disputar el inmenso territorio a los españoles; los norteamericanos harían acto de presencia a finales del XIX que es cuando nos dieron la estocada final fingiendo un ataque al Maine en el puerto habanero).

 

En 1974 Granada logra la independencia, justo el año en que yo marchaba al servicio militar y esa nueva etapa tuvo un lustro de tranquilidad, pues en 1979 la isla sería la noticia de los telediarios de todo el orbe: un régimen revolucionario, sustentado por la URSS y Cuba, que los vecinos del norte no estaban dispuestos a permitir y no llegó a consolidarse; cuatro años después, en 1983, la invadían.

 

La isla apenas tiene 310 km² y poco más de 100.000 almas; 54 kilómetros en su distancia más larga –prácticamente la misma distancia de mi Alhama natal a la capital de la provincia- y poco más de 30 kilómetros de anchura. Es sumamente abrupta y ello hace que conserve una vegetación casi intacta en algunas zonas. Administra otras más pequeñas en el grupo de las Granadinas (que también tiene San Vicente) sumamente famosas por sus emisiones postales, excesivamente prolíficas y difíciles de ver en la correspondencia actual que casi es inexistente. De origen volcánico, algunos lagos, cráteres y caídas de agua hacen de ella un lugar de ensueño. Junto con Carriacou (a 25 kilómetros y 42 km², a ella pertenecen también las pequeñas islitas de Bonaparte Rocks, Large Island, Rose Rock, Frigate Island, Saline Island, White Island –lo mejor de esta joyita solitaria es su bajío, a rebosar de peces tropicales, toda una delicia para el buceador o el que simplemente se da un chapuzón bajo el agua-, Mushroon Island, Mabouya Island, Sandy Island –muy popular, muchos anuncios se han rodado en sus playas y tiene unos impresionantes arrecifes de coral-, etc. A todas ellas la única posibilidad de acceso es en yate privado, por lo que prácticamente carecen de infraestructuras o lo que es lo mismo: la belleza salvaje de un Caribe inmaculado) y Pequeña Martinica (8 kilómetros al norte de la anterior y unos centenares de personas; a esta otra habría que añadirle otros islotes prácticamente vírgenes Fota y Petit Dominique).

 

Al sur de la isla de Granada –la mayor y que da nombre al país- están otras islas como Hog, Calivigny y Glover que, hasta 1925, fue un centro ballenero de los noruegos y todavía quedan algunas ruinas de aquella floreciente industria que casi acabó con el cetáceo más grande de los mares.

 

Entre las tres islas –o divisiones administrativas- encontramos decenas de playas y establecimientos hoteleros para todos los bolsillos, los más exclusivos los hallaremos en la isla mayor, concretamente entre Grand Anse y l’Anse aux Epines, ambas poblaciones al sur de la capital, en esa parte encontraremos el Aeropuerto Internacional de Punta Salinas aunque, oficialmente, sea el Maurice Bishop: el culto a la personalidad no cesa, incluso décadas después de aquellos hechos que acabaron cambiando el curso de la historia por estos lares (el viejo aeropuerto de Las Perlas está más lejos de la capital, en la zona nororiental y podríamos decir en desuso, en sus alrededores quedan algunas de las reliquias de los residentes rusos: viejos aviones como mudos testigos del período revolucionario y antiquísimos restos de las culturas amerindias de tiempos precolombinos).

 

Digamos que el país dispone de una buena oficina de turismo –al menos en la capital- incluso ofrece material en español, la pronunciación sería: Grenada (Grineda), Carriacou (Cariecú) y Petite Martinique (Petit Mart nic). Su peculiar adjetivo de Isla de las Especias es algo ganado a pulso: la isla tiene más especias por kilómetro cuadrado que cualquier otra zona del orbe; otra de sus joyas es la célebre nuez moscada, produce la tercera parte de la cosecha mundial, según me informaron en esas charlas que te acercan al lugar que visitas gracias a la animada conversación con los nativos con los que interactúas. Para los yates y veleros privados, es también un verdadero paraíso, allí encuentran infinidad de bahías, óptimas para echar el ancla y disfrutar del paraíso de aguas cristalinas.

 

Los amantes del carnaval, el calipso y la elección de Miss Mundo (los interesados pueden buscar en el mes de agosto, eso sí, el sol derrite cualquier cosa y hay que meterse bajo cualquier sombra que tengamos a mano); la juerga o el no parar está asegurado, así que los jóvenes lo pueden aprovechar, si su bolsillo se lo permite; con toda seguridad no resultarán defraudados ante el colorido y el vigor que la isla despliega por ese mes estival.

 

Granada ofrece y tiene alicientes para estar por allí bastantes días, la isla de las especies muestra atractivos varios y sólo hay que dejarse llevar; su gente, por lo demás, es de una exquisita cortesía o al menos así se comportaban cuando preguntaban de dónde era: yo, de Granada, a la sorpresa, se les añadía el asombro cuando le decías el país. En varias ocasiones esa amabilidad se hizo patente con visitas o puertas abiertas que no siempre encuentras en la vida de trotamundos.

 

La capital es coqueta, aunque sus calles son sumamente empinadas; hay varias zonas perfectamente definidas, Explanada, Carenado, Bay Town y un túnel, del XIX, que junta las dos partes de la ciudad. En esa zona encontramos edificios gubernamentales, museos, representaciones o agencias internacionales. Si uno elige la cuesta es cuestión de paciencia, por la calle de la Iglesia llegamos a la que fuera la Iglesia Presbiteriana de San Andrés –sólo queda su torre, hay una campaña de mecenazgo para intentar reconstruir el templo y devolverlo al culto-; justo a la izquierda de la caseta, que tiene la inscripción correspondiente, nos encontraríamos la casa del CID que ya mencionaba al principio, aunque destruida.

Como estamos en la loma, lo mejor será dejarnos llevar al lado contrario para alcanzar la Iglesia Católica y el destruido parlamento, desde esa zona contemplaremos, extasiados, la espléndida bahía. Si las piernas nos lo permiten un poco más arriba encontraremos el cementerio que nos ofrecerá una visión más espectacular, incluso del moderno campo deportivo [aquí se celebró la Copa Mundial de Cricket del 2007] que es por donde pasará el coche o furgoneta que te llevará hasta una de sus famosas cascadas. Pero vaya, si uno tiene en la retina la caída de las chorreras de Alhama, antes del trasvase a los Bermejales, entonces, la granadina caribeña le parecerá poco menos que un insignificante reguero. Si decidimos quedamos en el sector de San Andrés, inmediatamente encontraremos el casi destruido Fuerte de San Jorge [Fort St. George] al que todavía se puede acceder por un par de dólares y su altozano permitirá visionar una de las mejores vistas de la capital.

 

Si uno quiere tomarle el pulso al país, la vuelta a toda la isla es de unos 80 kilómetros y sólo hay que dejarse llevar, pero conducir es duro y las carreteras, aparte de las incontables curvas –muy estrechas- deberíamos considerar que lo mejor y más económico, a pesar de las incomodidades que nos puedan provocar, son los micros o furgonetas que unen los diferentes puntos de su orografía. Eso sí, hay que tener la precaución de tomar el retorno hacia las tres de la tarde para evitar quedarnos tirados o tener que negociar un transporte privado que, generalmente, es más económico que los taxis y, a veces, te permiten más libertad.

 

La capital tiene un atractivo especial y unas ropas de colores vivos e impactantes, los mejores comercios se encuentran en torno a la terminal marítima –con su muelle comercial- que, generalmente, duplicará precios cuando desembarcan los cruceristas, si uno tiene que comprar en un periplo caribeño los mejores precios los encontré en Saint Kitts y en Saint Maarten [San Cristóbal y San Martín], aunque cada país tiene cosas diferentes y uno debe calcular qué es lo que en realidad le gustaría llevarse sin que le quede cara de estafado. Infinidad de especies las encontraremos en el mercado local, próximo a esa gran playa de comercios íntegramente orientados a los turistas y, por consiguiente, a precios que no son siempre los más competitivos o hay que colegir que los cucos comerciantes consideran al viajero “pieza” propicia para sacarle el máximo jugo.

 

Lamentablemente –no todo se puede pisar- me fue imposible ir hasta la célebre finca de Dougaldston que es en donde suelen procesar la nuez, esa joya caribeña o granadina. Indiscutiblemente, dicen que no deja de sorprender al viajero que quiera ver cómo se selecciona y se prepara la nuez moscada, una experiencia que –al margen del transporte- puede suponer un par de dólares más y algo más de una hora si uno va escaso de tiempo,  hay dos centro el de Goyave (al norte de St. George) y el de Grenville (cerca del viejo aeropuerto de Perlas, si uno va hasta este puede aprovechar para visitar el Lago Antoine que está a unos diez kilómetros).

Otra opción desde la capital es intentar comer en el Centro Helvellyn de Cerámica y Artesanía, suelen preparar platos que uno no siempre encontrará fuera de aquí, está relativamente cerca de la capital y aquí, se cumplirá –siempre- el dicho: uno se marcha con un buen sabor de boca.

 

Y una de esas otras cosas que merecen la pena es la de Sauteurs (Loma de los Saltadores) que tiene, aún hoy, una gran atracción para los granadinos: los indios caribes (como Sagunto, Numancia o Massada) decidieron saltar el acantilado antes que caer en manos de los franceses en 1650.

 

Si quedan unos minutos, el aparato locomotor lo permite y el cielo está despejado, Leaper’s Hill ofrece una espectacular vista sobre las islas Granadinas (recordemos que también las hay en San Vicente), allí encontrarán un modelo de aldea caribe y artefactos de este histórico pueblo, aunque debo confesar que algunos sellos, aparecieron en el V Centenario del Descubrimiento, reflejaron bastante bien aquellos modos de vida precolombinos.

 

Por supuesto, en todo el Caribe, el ron es la bebida por excelencia, aquí podemos visita la de River Antoine que, prácticamente desde el XIX, ha permanecido sin grandes cambios. Pasa por ser la más vieja de todas las destilerías en servicio en todo el Caribe, está propulsada por agua y los amantes de los deportes de riesgo pueden probar un descenso por el curso del río Baltasar, a los “guiris” es una actividad que les encanta, suponemos que es por aquello de soltar adrenalina.

Otra cosa que también me aseguraron fue la posibilidad de avistar ballenas, (las más comunes son el cachalote, la jorobada y de aletas) pero yo no tuve suerte. Bueno en esto también hay mucha leyenda urbana y, para mi sorpresa, donde más delfines he visto ha sido en las Azores a mediados de los ochenta y ballenas en el viaje a La Gomera desde el puerto tinerfeño de los Cristianos, o sea: no siempre hay que hacer miles de kilómetros para encontrarnos con esos bellos mamíferos marinos.

¡Ah!, si piensa estar por aquí una o dos semanas quizá le convenga saber que hay una barca/correo que sale en días alternos hacia Carriacou, permite una travesía tranquila –aunque todo dependerá de las condiciones del mar en esos momentos- por una minucia. Eso sí, hay que tener algún lugar previsto para pernoctar o bien regresar a las tres de la tarde con el catamarán a precios que yo son tan europeos como los que todos sabemos para este tipo de travesías, este está pensado más para el turista que para la población autóctona. ¡Cuestión de números y del tiempo que tengamos disponible!

 

-Muchas gracias, Juan, por volver a compartir este bonito relato de viaje que, seguramente, encantará y resultará útil a muchos amigos oyentes. Un gran abrazo, amigo, y ¡Hasta pronto!

 

 


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Publicat: 2019-05-19 05:40:00
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