Domingo 13 de diciembre

domingo 13 de diciembre

-Bueno, amigos, aquí, en Bucarest, tuvimos una semana con cielo encapotado, nieve, llovizna  y temperaturas máximas que se situaron al mediodía entre dos y diez grados centígrados.

En lo demás, ha sido una semana marcada por el resultado y las consecuencias de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre: un récord en la escasa participación, la dimisión del primer ministro un día después de las elecciones, así como la entrada en el Legislativo de un nuevo y muy poco conocido partido político. Sólo aproximadamente un 32% de los rumanos con derecho al voto acudieron a las urnas. Fue la menor participación de los ciudadanos de Rumanía en los últimos 30 años y también la menor participación en una elección en la Unión Europea. La Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), un partido que nació y creció hace aproximadamente un año y al que tampoco la prensa hizo caso hasta el 6 de diciembre cuando logró obtener aproximadamente un 9% de los votos expresados. Es considerado un partido nacionalista e incluso de extrema derecha.

 

También Hugo Longhi desde Rosario-Argentina, hace referencia a las elecciones rumanas: Tras muchas idas y vueltas finalmente se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias que, creo entender, no levantaron demasiado el interés de los rumanos, escribe este amigo. De todas formas se inicia una normalización en el sistema legislativo y, como siempre digo en estos casos, que sea lo mejor para Rumanía.

A todo esto ya estamos casi terminando este año que cada uno lo calificará como quiera. En lo que a mí respecta pude soportarlo bastante bien aunque el maldito virus también alcanzó a integrantes de mi familia. Felizmente es a gente joven. Estamos tratando por todos los medios de aislar a mi madre de 84 años que es persona de riesgo.

-Muchas gracias, Hugo, por seguir de cerca la actualidad de Rumanía. Me alegro que tanto tú como los tuyos estéis bien y espero que todos superemos este difícil período. Un gran abrazo y ¡Hasta la próxima!

 

Un gusto poder saludarte y desearte mucha salud, en estos tiempos de pandemia cuando la salud es un preciado tesoro, escribe Anselmo Delgado desde Zapopan-Jalisco-México. Ya hacía algún tiempo que no te había podido escribir, pues como mi trabajo se puede realizar sin problema de manera remota, he tenido mucho. Termino ya tarde mi jornada diaria y a veces lo que menos quiero es volver a encender el ordenador. Sin embargo aquí estoy, nuevamente escribiéndote y a la escucha de mi muy querida Radio Rumanía.

Te cuento que por mi ciudad Zapopan ha hecho frío, bueno un frio no tan frío como el de Bucarest. La mínima temperatura que hemos tenido es de 9 grados, todavía bastante aceptable, pero frio para estas latitudes. ¿A ti cómo te va en Bucarest? ¿Mucha nieve?

-Bueno, Anselmo, muchas gracias por reanudar el contacto con nosotros y por compartir lo tuyo. Mil gracias también por recordarnos a pesar de tu complicada jornada laboral y de la situación sanitaria mundial. En cuanto a mí, estoy bien y, en efecto, las nevadas y el frío se hicieron presentes ya desde principios de este mes. Me alegro asimismo que estés bien y que sigas escuchando nuestros programas. Desde aquí te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos para las fiestas de fin de año y el 2021. ¡Hasta la próxima!

                                   

Quisiera enviar ahora mis felicitaciones y buenos deseos a nuestro viejo amigo y constante colaborador Jorge Bustos Alarcón de Tocornal-Talagante/Chile, quien cumplió años el día 8 de diciembre. Querido Jorge, espero que estés bien y que, pese a las difíciles circunstancias actuales, hayas tenido un día tranquilo y bonito. Desde aquí te mando un fuerte abrazo junto con mis mejores votos. ¡Hasta la próxima!

 

José Luis Corcuera de Vitoria-Álava/España nos envía sus detallados informes de recepción del mes de noviembre y asimismo comparte lo suyo: Nuevamente les escribo para enviarles los informes de recepción de las escuchas que realicé durante el mes de noviembre. La nueva temporada comenzó sembrando dudas porque se puede decir que no les capto con la calidad de señal que suele ser habitual en sus emisiones. No importa, la señal llega y no desertaré nunca de intentar captarles mientras sigan en antena.

El mes de noviembre este año fue bastante benévolo en cuanto a la climatología y aunque oficialmente llegó el invierno parecía que el otoño se alargaba y nos daba un poco de alegría en medio de las restricciones impuestas por el covid-19. Las restricciones no nos permiten estar fuera de casa entre las 22:00 de la noche y las 6:00 de la madrugada salvo que tengas que trabajar o un motivo justificado, los bares y restaurantes cerrados menos los que optan por poner comida para el que la quiera consumir en su casa, tampoco nos está permitido salir fuera del municipio y por supuesto todo lo de la nueva normalidad como el uso de mascarillas en todo momento.

Ahora parece que los casos de covid-19 disminuyeron y los políticos barajan fórmulas para permitir grupos limitados de familiares en las celebraciones navideñas y año nuevo pero el temor es a la llegada de una tercera ola del virus si la gente no respeta las normas impuestas.

No todo es negativo parece que los planes para vacunar a la población ya pronto se pondrán en marcha, el asunto no es sencillo y tendrán que hacerlo por etapas pero al menos nos dan una dosis de optimismo.

Yo comencé el mes de diciembre con una serie de problemas pero ésos serán contados en el correo con los informes del citado mes.

Quiero poner mi aporte a la iniciativa "El Hombre del Año 2020". Nunca aposté a caballo ganador y sé que a muchos de los que participen en la iniciativa le sonará a chino el nombre de Nina Bahinskaja, pero yo apostaría por ella. Es la valerosa bisabuela que lucha contra la dictadura en Bielorrusia. Una mujer brava que se enfrenta a la siniestra maquinaría de la dictadura, la piedra en el zapato, sería un problema que muriese una pequeña anciana dentro de sus mazmorras. David contra Goliat en algunas ocasiones por suerte no ganan los que apuestan al caballo ganador.

Y ya solamente me queda despedirme enviando mis mejores deseos para los miembros de la redacción y una FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO.

-Muchas gracias, José Luis, por seguir colaborando con nosotros, por compartir tus vivencias y por apoyarnos en todo. Espero, amigo, que pases unas bonitas fiestas en compañía de tu familia y que el próximo año os cumpla las expectativas. Un gran abrazo en la distancia y mis mejores votos para ti y todos tus seres queridos. ¡Hasta la próxima!

 

Miguel Ramón Bauset desde Alboraya, Valencia, España, está de nuevo presente en esta reunión dominical para compartir otro de sus bonitos materiales a los que nos tiene acostumbrados. Esta vez, evoca los años dorados del correo tradicional: ERASE UNA VEZ UNA CARTA

Cada vez que me encuentro uno de los pocos buzones de correos en la calle siento nostalgia y evocación. ¡La de cartas que he dejado en sus manos! Me encantaba oír el sonido al caer cada una, y pensaba en sus viajes desde ese punto, en todos los lugares de clasificación por donde pasarían, incluso como descansarían de contentas pensando en el destino y en su destinatario.

Era una época dorada del correo y de la correspondencia, más barata, pero que tardaba en llegar a su destino bastantes días. Y era dorada porque no había otra forma de enviar cosas, ni mensajes extensos.

Cada vez que te llegaba un envío, antes de abrirlo, pensabas en el remitente, tocabas cada parte del sobre e intentabas adivinar sorpresivamente su contenido. ¡Qué maravilloso era todo eso!

Había centenares de cartas epistolares, que eran las buenas, las leías y releías y después, según la pereza de turno, tardabas más o menos en contestar, y es que con todo esto, mediaba un espacio de un mes o más entre escribir la primera y recibir la respuesta de la segunda persona.

Anda que andarás esperabas al cartero un día y otro, y a veces, no venía nada, incluso se perdía alguna que otra, y no digamos si venían sin certificar que no podías reclamar a parte alguna.

También recuerdo el correo que venía de las emisoras tras el telón de acero, algunas de forma apoteósica según tenían de presupuesto. En todas las temáticas, en multitud de lenguas y a todo color. Había para todos los gustos. Destacaban Radio Praga de Checoslovaquia, y Radio Berlín internacional, de la República Democrática alemana, auténticos campeones de material, donde llegaban kilos y kilos, algunos con sobre abierto debido a la inspección aduanera. Le seguían Radio Bucarest, desde Rumanía, Radio Moscú y tantas otras.

Todas las emisoras de onda corta ofrecían boletines, revistas de programas, materiales promocionales e incluso concursos que a veces permitían viajar gratuitamente al país desde donde se emitía y conocer esas voces mágicas que eran como una familia en el cada día que se escuchaban, a veces con numerosos problemas entre ruidos e interferencias provocadas por la guerra fría.

A recordar el boletín de Radio Suecia en papel amarillo  y  en idioma inglés, denominado, SUECIA LLAMANDO A LOS CAZADORES DE LAS ONDAS CORTAS, muy apreciado entre los diexistas. En la misma emisora la locutora Brita Brand ofrecía un concurso dentro de su programa mensual FILATELIA con bonitos premios en forma de sobres primer día de las últimas novedades suecas.

Pero si nos ceñimos a la filatelia, la emisora que se llevaba todos los trofeos, era RADIO PRAGA. Prácticamente casi todos los domingos ponía en antena NOVEDADES FILATÉLICAS con premios también de sobres primer día de emisión. Y allí estaba uno anotando el valor del sello, los colores y la temática. Y digo anotando porque entonces había escasos magnetófonos para grabar, no se sabía en qué momento salía el programa, ni si se repetía, ni si las condiciones te iban a dejar escucharlo para tomar apuntes en condiciones. Curiosamente en esta emisora podían obtenerse sobres primer día a gogó porque podían oírse el servicio español, el latinoamericano, y una infinidad de lenguas que también ofrecían este premio. No hay que olvidar que para llegar a ese programa de los sellos, había que tener la paciencia, la santa paciencia, de escuchar programas y más programas impregnados de la propaganda socialista de la época, un auténtico laberinto donde los haya.

 O sea que las cartas iban y venían muy a menudo, a pesar de la tardanza que a veces tenían alguna de ellas, y de la censura imperante en la época.

El volumen del correo era tal que me vi en la necesidad de solicitar un apartado de correos, apartado que aún mantengo en la actualidad. No había casilleros en mi oficina, y me pusieron el correo diario en una caja abierta de zapatos. Corría el año 1972 y la suscripción anual valía 200 pesetas, un poco más de un euro. Como cambia el mundo!

Las cartas epistolares con la llegada de internet fueron descendiendo en favor de los correos electrónicos. Ahora ocupan su lugar las cartas bancarias y publicitarias, y el correo ha aumentado su eficacia, pero también su carestía.

Las oficinas ya no tienen buzón exterior por aquello de las medidas de seguridad, y los pobres buzones, pese a la distancia, alegran su reiterada soledad con algún escritor de la pluma que de cuando en vez se acerca a decirle ¡Hola!

-Muchas gracias, Miguel, por volver a colaborar con este programa, compartiendo reflexiones y evocando los años dorados de la correspondencia postal. Pese a los cambios ocurridos y a la modernización, muchos de nosotros recordarán con nostalgia lo que tú has pasado revista: los pocos buzones de correos, las cartas, los sellos, el sonido al caer y, sobre todo, la espera, la ansiedad, la alegría y demás emociones que nos hacían experimentar. Recibe, querido amigo, un fortísimo abrazo junto con mis mejores deseos desde Bucarest. ¡Hasta pronto!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Publicat: 2020-12-13 05:07:00
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