Conversación entre los jefes de las diplomacias rumana y ucraniana
Bucarest y Kiev destacan su responsabilidad compartida para mantener la seguridad en el mar Negro.
Bogdan Matei, 12.06.2026, 11:07
La ministra interina de Asuntos Exteriores de Rumanía, Oana Ţoiu, transmitió a su homólogo ucraniano, Andrii Sîbiga, la preocupación de Bucarest por la propagación a los países vecinos de los efectos de la guerra en Ucrania, invadida por las tropas rusas. En un mensaje publicado en la plataforma X y recogido por los medios de comunicación rumanos, Oana Ţoiu reiteró la condena de Rumanía a la agresión rusa, así como el compromiso común con un alto el fuego y una paz duradera. La jefa de la diplomacia rumana recibió garantías por parte de Kiev sobre la voluntad de Ucrania de realizar todos los esfuerzos necesarios para gestionar conjuntamente los riesgos transfronterizos generados por la agresión rusa. Durante la conversación, Oana Ţoiu subrayó también la importancia de mejorar los mecanismos de alerta temprana y de conocimiento de la situación operativa, así como la responsabilidad compartida de mantener la seguridad en el mar Negro.
El diálogo entre Oana Ţoiu y Andrii Sîbiga tuvo lugar una semana después de que un dron marítimo ucraniano explotara en Constanza, el principal puerto rumano del mar Negro, causando daños en una de las instalaciones portuarias. El dron, cuya presencia fue grabada por varios residentes antes de la explosión, habría sido desviado por las fuerzas rusas mediante sistemas de guerra electrónica, una tecnología que tanto Rusia como Ucrania emplean ampliamente en el conflicto que mantienen desde hace más de tres años.
Según los especialistas, el dispositivo parece haber sido un dron naval del modelo MAGURA, con una longitud de 5,5 metros, una anchura de 1,5 metros y un diseño hidrodinámico de baja firma radar, lo que dificulta considerablemente su detección. Este tipo de dron puede alcanzar una velocidad máxima de 78 kilómetros por hora y tiene una autonomía de hasta 800 kilómetros. Además, es capaz de transportar una carga útil de hasta 320 kilogramos de explosivos. Hasta la fecha, estas embarcaciones no tripuladas han dañado o hundido 17 buques de guerra rusos. Según los expertos, si el aparato hubiera alcanzado la costa en Constanza, las consecuencias podrían haber sido devastadoras.
Anteriormente, otro dron —esta vez ruso y aparentemente desviado por las defensas antiaéreas ucranianas— impactó contra un edificio residencial en Galați, ciudad portuaria rumana situada a orillas del Danubio y cerca de la frontera con Ucrania. El incidente causó heridas a una mujer y a su hijo menor de edad. Tras este suceso, y a petición de Rumanía, se reunieron tanto el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como el Foro de Cooperación en materia de Seguridad y el Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la OSCE. Este es, subrayan los analistas, el tipo de reuniones en las que la invasión rusa de Ucrania vuelve a ser condenada con firmeza, pero que no modifican la situación sobre el terreno.
Mientras tanto, Rumanía, que comparte con Ucrania una frontera de aproximadamente 650 kilómetros, parece estar destinada al papel de víctima colateral del conflicto. La prensa de Bucarest señala que, a lo largo de toda la frontera común, se perciben los efectos directos de la guerra. Los riesgos no son únicamente de carácter militar, sino también humanitarios, logísticos y relacionados con la delincuencia. El tráfico ilegal ha aumentado, sobre todo debido a las restricciones impuestas a los hombres ucranianos en edad de reclutamiento y los intentos de cruce clandestino de quienes quieren huir del ejército y del frente requieren patrullas y equipos adicionales.
Versión en español: Brigitta Pană