El presupuesto de la UE para el periodo 2028-2034 se está configurando en un contexto marcado por crisis geopolíticas, presiones económicas y nuevas prioridades estratégicas, que complican las negociaciones entre los Estados miembros. El principal reto: encontrar un equilibrio entre la financiación de sectores tradicionales, como la agricultura y la cohesión, y la asignación de recursos a la defensa, la competitividad y la transición ecológica.