Con el desarrollo de la inteligencia artificial, también ha aumentado la desinformación, que ha adquirido nuevas dimensiones: hablamos ahora de un fenómeno global, a menudo financiado y coordinado, que tiene el potencial de influir elecciones, polarizar sociedades o tensionar las relaciones internacionales.
Una onda de choque sacudió los mercados, especialmente en el sector tecnológico, en enero, cuando la empresa china DeepSeek, involucrada en el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial, presentó un modelo de IA similar a ChatGPT, pero que opera a costos significativamente más bajos que los modelos populares desarrollados por empresas estadounidenses. Además, DeepSeek, que ha puesto en entredicho el “aura de invencibilidad” que rodea a la industria tecnológica de EE. UU., ofrece gratuitamente sus recursos de IA a los consumidores.