Los rumanos mantienen una larga relación con los turcos, que se remonta a la llegada de estos a Europa. Tras la independencia de Rumanía del Imperio Otomano en 1877, las relaciones bilaterales se restablecieron y, en el siglo XX, se convirtieron en una de las amistades regionales más sólidas del sudeste de Europa.
Los remeros rumanos terminaron el Campeonato Mundial en el cuarto lugar del medallero.
El antiguo templo de la diosa Hera, en Olimpia, cuna de los antiguos Juegos, acogió la tradicional ceremonia de encendido de la llama olímpica.