Dragobete es el símbolo del amor para los rumanos, identificándose con el dios del amor en la mitología griega, Eros, y con el dios del amor en la mitología romana, Cupido. En la tradición popular, se dice que Dragobete era hijo de la anciana Dochia y era representado como un joven apuesto, fuerte y muy cariñoso que influía positivamente en la vida de quienes lo conocían. Era el dios del amor y el buen humor, percibido como un hermoso veloz y amante del fuego que enloquecía a las chicas.