La rumana Alexandra Căpitănescu quedó en tercer lugar en el concurso musical de Eurovisión e igualó los mejores resultados de Rumanía, obtenidos en 2005 y 2010
Somos un puente entre culturas, una isla de latinidad. Su posición geográfica ha convertido a Rumanía en un crisol cultural, un punto de encuentro entre los mundos centroeuropeo, eslavo y balcánico, sin ser completamente asimilada por ninguno de ellos.