En 1878, Rumanía se hizo con la región de Dobruja tras el Tratado de Paz de Berlín, que puso fin a la guerra ruso-rumano-turca de 1877-1878. Con una importante población musulmana, la Dobruja costera se convirtió en la puerta de Rumanía al mundo. Tras haber sido súbditos del Imperio otomano durante cientos de años, los musulmanes de Dobruja pasaron a ser ciudadanos de un Estado cristiano.