Dragobete es el símbolo del amor para los rumanos, identificándose con el dios del amor en la mitología griega, Eros, y con el dios del amor en la mitología romana, Cupido. En la tradición popular, se dice que Dragobete era hijo de la anciana Dochia y era representado como un joven apuesto, fuerte y muy cariñoso que influía positivamente en la vida de quienes lo conocían. Era el dios del amor y el buen humor, percibido como un hermoso veloz y amante del fuego que enloquecía a las chicas.
En Rumanía, en el mes de marzo, la celebración del Martisor es una de las tradiciones más bellas y antiguas.
En la Miscelánea de hoy nos adentramos en una de las tradiciones más queridas y significativas de Rumanía: el Mărțișor, esa pequeña joya que simboliza la llegada de la primavera. Pero hoy vamos a explorar algo aún más fascinante: la conexión entre el Mărțișor y los rituales de protección que forman parte integral de la cultura popular rumana.