Situado en el norte de Rumanía, en la frontera entre los distritos de Maramureș y Bistrița-Năsăud, es el segundo parque nacional más grande del país. Su importancia mundial fue reconocida en 1979, cuando parte del parque se convirtió en Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Para los amantes de la aventura sostenible, el ecoturismo y el turismo ecuestre son formas ideales de explorar la zona.