Hoy nos dirigimos a los Montes Apuseni y descubrimos la belleza de los pueblos de cuento de hadas de la provincia de Alba. Llegamos a varios lugares donde, como dicen los lugareños, «te duelen las orejas de tanto silencio». Lejos de cualquier ruido cotidiano, muchas de las casas han sido restauradas con cuidado, como si se tratara de un museo viviente del pueblo. Las casas conservan la arquitectura tradicional en el exterior, pero ofrecen comodidades modernas en el interior, con elementos auténticos como los colchones de heno y lavanda. La experiencia se completa con la gastronomía «slow food» y la posibilidad de que los turistas aprendan oficios locales, como el tejido en telar.