La comunidad musulmana de Rumanía está formada tradicionalmente por turcos y tártaros. Su historia se extiende a lo largo de más de 700 años y ha estado marcada por las ideas y la mentalidad colectiva de las distintas épocas.
Las relaciones entre rumanos y otomanos se remontan a medio milenio. Desde la segunda mitad del siglo XIV hasta la segunda mitad del siglo XIX, el territorio rumano se encontró, en mayor o menor medida, bajo la influencia otomana
Los rumanos mantienen una larga relación con los turcos, que se remonta a la llegada de estos a Europa. Tras la independencia de Rumanía del Imperio Otomano en 1877, las relaciones bilaterales se restablecieron y, en el siglo XX, se convirtieron en una de las amistades regionales más sólidas del sudeste de Europa.