De las percepciones a los comportamientos
Un tercio de los rumanos afirma que su calidad de vida ha empeorado en el último año.
Roxana Vasile, 24.09.2026, 10:28
La moneda nacional se ha depreciado significativamente frente a las principales divisas, y el leu alcanzó el miércoles su nivel más alto de la historia frente al euro… El litro de gasolina ha llegado a costar el equivalente a unos 2 euros, y el de gasóleo ha superado ese umbral, por lo que los rumanos se ven obligados a sacar cada día de su cartera cada vez más dinero para llenar el depósito… En estas circunstancias, a nadie le sorprende que casi un tercio de la población (32 %) afirme que vive peor que hace un año.
Según una encuesta realizada entre el 1 y el 7 de septiembre por INSCOP, mediante entrevistas telefónicas, una mayoría abrumadora —más del 86 % de los ciudadanos del país— sigue esperando que los precios suban en los próximos seis meses. Estamos asistiendo a «la estabilización de un clima de desconfianza económica ya arraigado». (…) No en el sentido de que la gente considere la situación normal o aceptable, sino de que empieza a adaptar sus decisiones a la hipótesis de que las dificultades persistirán, expresando así una forma de resiliencia», explica en un comunicado Remus Ştefureac, director de INSCOP Research, que ha realizado la encuesta.
Esta adaptación se refleja en las intenciones de gasto: más de la mitad de los participantes en la encuesta afirman que, en los próximos seis meses, gastarán menos de lo que gastan actualmente. Además, sus expectativas respecto a una mejora de la situación económica son también moderadas: solo aproximadamente uno de cada diez rumanos prevé una mejora en el próximo año, mientras que la mitad de los encuestados no cree que la situación vaya a mejorar en un futuro previsible. Esta misma tendencia se observa también en el ámbito empresarial.
Florin Jianu, presidente de IMM Rumanía, habla de una economía en la que las pequeñas y medianas empresas se adaptan a una realidad más difícil y llama la atención sobre la ralentización de la contratación:
«Si en años anteriores registrábamos un aumento en las contrataciones, este año muchas de ellas se han paralizado y hay personas que están dejando las empresas. También hemos visto que la tasa de desempleo ya ha aumentado un punto porcentual y que se han rescindido muchísimos contratos de trabajo».
Leonardo Badea, vicegobernador primero del Banco Nacional de Rumanía (BNR), destaca, sin embargo, que los indicadores de confianza no deben considerarse un sustituto de las estadísticas económicas, sino un complemento de las mismas:
«Cuando se quieren elaborar políticas económicas, no se construyen ni se desarrollan basándose únicamente o exclusivamente en encuestas o percepciones, pero tampoco deben ignorarse».
Dicho de otro modo, cuando la prudencia no se queda solo en el ámbito de la percepción, sino que se refleja en gastos aplazados, decisiones financieras pospuestas o la tendencia a ahorrar más, el sentimiento económico empieza a traducirse en comportamientos que pueden influir en la economía.
Versión en español: Monica Tarău