Alumnos contra el uniforme escolar obligatorio
Los alumnos de la enseñanza preuniversitaria de Rumanía están descontentos después de que un proyecto de ley que establece la introducción obligatoria de los uniformes escolares haya sido aprobado por el Senado, en su calidad de primera Cámara competente.
Florentin Căpitănescu, 29.09.2026, 11:21
Muchos alumnos de la enseñanza preuniversitaria de Rumanía acudieron a clase vestidos de negro, como forma de protesta contra el proyecto legislativo que prevé la introducción de uniformes escolares obligatorios. Los estudiantes recurrieron a esta forma de protesta después de que, la semana pasada, el Senado, como primera Cámara competente, aprobara un controvertido proyecto de ley que modifica la Ley de Educación Preuniversitaria, introduciendo la obligación de que los alumnos asistan a la escuela con uniforme. Actualmente, el uso del uniforme escolar no es obligatorio a nivel nacional. La decisión puede tomarse en cada centro educativo, mediante sus propios reglamentos y las decisiones de la dirección de la escuela. Si el proyecto de ley es aprobado por el Parlamento, cada escuela tendría que establecer su propio uniforme, ya que el proyecto no contempla un modelo único a nivel nacional. De este modo, el diseño, las normas técnicas y los elementos que compondrían el uniforme serían establecidos por el consejo de administración de cada centro educativo, previa consulta con la asociación de padres.
Los alumnos están descontentos porque, según sostienen, no han sido consultados y afirman que tienen todo el derecho a expresar su opinión y a participar en las decisiones que les afectan. Dicen que no se oponen a vestir de manera adecuada en la escuela, pero consideran que la introducción de un uniforme obligatorio no resolvería el problema del acoso escolar, como sostienen los impulsores del proyecto de ley.
Mihnea Haiduc, presidente del Consejo Nacional de Alumnos:
«Las diferencias sociales no desaparecen cuando los alumnos llevan el mismo color de camiseta; simplemente pueden trasladarse fácilmente al teléfono, al calzado, a la mochila o a la forma en que los alumnos se muestran en Internet. Nosotros no consideramos que el acoso escolar aparezca porque los alumnos vistan de manera diferente. Surge allí donde la escuela no cuenta con mecanismos de prevención, donde la orientación y el apoyo psicológico son insuficientes, donde los profesores no reciben el apoyo necesario para gestionar los conflictos y, lo más importante, donde los alumnos no sienten que pueden hablar con seguridad sobre lo que les está sucediendo.»
Por su parte, los impulsores del proyecto sostienen que las diferencias socioeconómicas entre los alumnos son cada vez más visibles, también a través de la vestimenta, y que estas pueden alimentar la exclusión social, la presión psicológica y el acoso escolar relacionado con la situación económica de las familias. Argumentan que una vestimenta estandarizada reduciría la visibilidad de las diferencias materiales entre los alumnos y limitaría la competencia basada en ropa de marca o en tendencias costosas. En la exposición de motivos del proyecto se presentan como ejemplos Francia, donde se ha probado la introducción de un uniforme único en determinados centros escolares, y el Reino Unido, donde los centros educativos cuentan con políticas relativas a los uniformes y a su coste.
Para entrar en vigor, el proyecto de ley también debe ser aprobado por la Cámara de Diputados, en calidad de cámara decisoria.
Versión en español: Brigitta Pană