Informe del Departamento de Estado de EE. UU. sobre Rumanía
Rumanía presenta un clima de inversión mixto, por lo que se recomienda a los empresarios estadounidenses que realicen un análisis minucioso antes de invertir en este país, según se indica en un informe del Departamento de Estado de Washington.
Sorin Iordan, 02.10.2026, 11:01
Rumanía cuenta con un mercado abierto, personal cualificado y una posición geoestratégica, pero también con una legislación que cambia con demasiada frecuencia, un sistema judicial impredecible y una corrupción muy extendida, según el documento Estado del clima de inversión en Rumanía 2026, publicado por el Departamento de Estado de EE. UU.
Según el informe, Rumanía mantiene un régimen de inversión en gran medida abierto y persigue activamente la captación de inversión extranjera directa. Su pertenencia a la Unión Europea y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, sus salarios competitivos y sus recursos naturales hacen que el país resulte atractivo para las empresas que buscan acceder a los mercados europeos, informa Washington.
El documento señala que, aunque Rumanía se está acercando a los niveles de la Unión Europea en cuanto a ingresos y productividad, aún persisten vulnerabilidades macroeconómicas, como el déficit presupuestario y el déficit por cuenta corriente. Al mismo tiempo, el informe indica que el cambio de prioridades de las coaliciones de gobierno y las medidas de consolidación fiscal, contribuyen a crear un clima empresarial menos predecible.
No obstante, EE. UU. identifica oportunidades para los inversores estadounidenses en sectores como las tecnologías de la información, la industria automovilística, la energía, la defensa, la industria manufacturera, la producción alimentaria, la sanidad y los servicios financieros.
Asimismo, el informe señala que Rumanía no tiene un historial de acciones motivadas políticamente que hayan afectado a los proyectos o instalaciones de inversores extranjeros y que los disturbios civiles graves son poco frecuentes. La mano de obra es abundante y cualificada, con un buen dominio del inglés y niveles salariales competitivos en la mayoría de los sectores.
En cuanto al sector energético, el informe lo describe como especialmente vulnerable a cambios frecuentes e imprevistos en la legislación, incluso en lo referente a los impuestos, que pueden alterar de forma impredecible el marco en el que operan las empresas.
En lo que respecta a la corrupción, el informe indica que sigue siendo un reto persistente, aunque Rumanía ha registrado avances significativos en la lucha contra este fenómeno. Los inversores estadounidenses se han quejado de la corrupción en la administración pública y en el ámbito empresarial, y han mencionado con mayor frecuencia a los servicios aduaneros, las autoridades municipales y las autoridades financieras locales.
El Departamento de Estado de EE. UU. concluye que Rumanía tiene «un clima de inversión que sigue siendo mixto» y recomienda a los empresarios estadounidenses que realicen un análisis minucioso, incluso consultando a juristas especializados, si piensan invertir en este país.
El informe se publica en un momento en el que la agencia Standard & Poor’s está a punto de anunciar la nueva calificación crediticia de Rumanía, que determina el grado de seguridad que ofrece el país a los inversores extranjeros. Una buena calificación se traduce en tipos de interés más bajos, estabilidad y una menor presión sobre el presupuesto público.
Actualmente, Rumanía tiene una calificación de BBB-, con perspectiva negativa, que es el último nivel de la categoría recomendada para las inversiones.
Versión en español: Victoria Sepciu