La ministra de Asuntos Exteriores compareció ante el Parlamento
La situación de los rumanos atrapados en Oriente Medio está en la agenda de los políticos en Bucarest.
Bogdan Matei, 12.03.2026, 11:18
La nueva guerra en Oriente Medio no solo perturba la geopolítica mundial y el mercado global de hidrocarburos, sino también la ya agitada escena política rumana. El miércoles, la jefa de la diplomacia de Bucarest, Oana Ţoiu (USR), acudió a la Comisión de Política Exterior de la Cámara de Diputados para dar explicaciones sobre la repatriación de los rumanos de las zonas afectadas por el conflicto. Anteriormente, el presidente del PSD (en el gobierno de coalición), Sorin Grindeanu, había pedido al primer ministro del PNL, Ilie Bolojan, que enviara al Cuerpo de Control al Ministerio de Asuntos Exteriores para verificar la situación relacionada con el transporte de los rumanos que se encuentran en Oriente.
En las audiencias, la ministra de Asuntos Exteriores afirmó que Rumanía había cubierto íntegramente las plazas que le habían sido asignadas en los vuelos europeos de evacuación y que siempre se había dado prioridad a las personas con alto riesgo de vulnerabilidad. La ministra Țoiuha ha añadido que hay personas que siguen optando por desplazarse a lo que ella denominó «esos lugares» y pidió responsabilidad. Por supuesto, cada ciudadano tiene derecho a planificar sus vacaciones, sus viajes y sus planes profesionales, pero se trata de un riesgo significativo, ha advertido.
Durante tres horas, mientras los miembros de la comisión escuchaban a la ministra de Asuntos Exteriores, también estuvo presente en línea el cónsul general de Rumanía en los Emiratos Árabes Unidos, Viorel Riceard Badea, pero ninguno de los diputados quiso hacerle preguntas. Țoiu y Badea fueron, en los últimos días, los nombres más mencionados en la prensa local, en el contexto de un escándalo que, también el miércoles, tuvo un nuevo episodio.
Una de las estrellas más mediáticas del Colegio de Abogados de Bucarest, el abogado Adrian Cuculis, anunció que había presentado una denuncia penal ante la Dirección Nacional Anticorrupción contra Oana Țoiu, a quien acusa de haber intervenido para que la hija del ex primer ministro socialdemócrata Victor Ponta no fuera repatriada en un avión desde Dubái. La denuncia se produce después de que, la semana pasada, Ponta y su exmujer, la exdiputada europea del PSD Daciana Sârbu, afirmaran que su hija Irina, aún menor de edad, había sido eliminada de la lista de pasajeros del avión que debía traer al país a casi 30 niños. Daciana Sârbu afirma que Irina Ponta fue bajada del autobús que llevaba a los niños al aeropuerto y que le dijeron que era «una vulnerabilidad» debido al apellido que lleva.
En el país, la noticia se propagó rápidamente por las redes sociales y las televisiones. Se han formado dos bandos, que han acusado con vehemencia a los protagonistas de la disputa. Algunos sostienen que, acostumbrada solo a hacer política ruidosa en la USR, Oana Țoiu no tiene ninguna cualificación para la diplomacia, y que las vejaciones de las que ha sido víctima la menor solo traicionan el rencor hacia su padre. Los demás insisten en que Victor Ponta, que dimitió de su cargo de primer ministro en 2015, en medio de una enorme ola de protestas ciudadanas, ha cambiado frecuentemente de bando político y se ha presentado sin éxito dos veces a la presidencia, está lejos de ser un personaje creíble.
Versión en español: Monica Tarău