Déficit presupuestario en descenso
El déficit presupuestario de Rumanía en 2025 se redujo en un 1 % con respecto al año anterior.
Roxana Vasile, 28.01.2026, 10:53
Desde mediados del año pasado, los rumanos de a pie se ven obligados a hacer frente a unas duras medidas de austeridad, extremadamente impopulares. El motivo: un enorme déficit presupuestario, el mayor en la Unión Europea, por el que Rumanía podría ser rebajada por las agencias financieras internacionales a la categoría de «basura», es decir, no recomendada para inversiones. Al menos hasta ahora, este escenario solo ha quedado en el papel. Pero el 13 de febrero, Fitch publicará su decisión sobre la calificación crediticia de Rumanía, de la que depende el nivel de los tipos de interés a los que el Gobierno solicita préstamos en los mercados externos.
En este sentido, el ministro de Finanzas, Alexandru Nazare, ha comunicado que Bucarest no solo apuesta por mantener la calificación actual, sino también por mejorar el rendimiento y la calificación del país en el futuro. De hecho, las autoridades rumanas han presentado a Fitch las medidas que han permitido corregir el déficit presupuestario por debajo del objetivo asumido con la Comisión Europea. Más concretamente, 2025 terminó con un déficit presupuestario en efectivo, es decir, una diferencia entre el nivel total de gastos y el de ingresos, de algo más de 146.000 millones de leus (unos 29.000 millones de euros), lo que representa el 7,65 % del producto interior bruto.
Por lo tanto, se trata de una reducción del déficit de más de un punto porcentual con respecto al registrado en 2024, pero también con respecto al asumido ante la Comisión Europea, del 8,4 %. El ministro Alexandru Nazare explica estos resultados por las importantes inversiones financiadas con fondos europeos no reembolsables y por las medidas de disciplina fiscal. El aumento de los ingresos presupuestarios, incluido el resultado de las subidas de impuestos, también ha contribuido a registrar un déficit presupuestario menor.
Así, los ingresos por impuestos sobre los salarios y las rentas registraron un aumento de casi el 20 % con respecto a 2024, y los ingresos por impuestos sobre los beneficios, el IVA y las cotizaciones a la seguridad social registraron aumentos de más del 10 % cada uno. Por otro lado, también aumentaron los gastos, incluidos los de asistencia social y bienes y servicios, así como los gastos de personal, aunque estos últimos se redujeron ligeramente en porcentaje del PIB. Los gastos en intereses superaron el año pasado los 50.000 millones de leus (10.000 millones de euros), y los de inversión, los 138.000 millones (aproximadamente 28.000 millones de euros).
Las medidas administrativas firmes aprobadas en la segunda mitad del año pasado y la renegociación del PNRR han dado lugar a este resultado, que ha permitido asignar cantidades récord para inversiones, se felicitó el ministro de Finanzas, recordando también que Rumanía sigue pagando altos intereses por los préstamos que necesita para cubrir unos gastos que, en los últimos años, superan significativamente los ingresos. Aunque la situación ha mejorado frente al año pasado, cualquier gobierno que llegue, añade Alexandru Nazare, tendrá que gestionar una situación difícil debido a la elevada deuda pública.
Versión en español: Monica Tarău