El Banco Nacional de Rumanía revisa al alza sus previsiones de inflación
El Banco Nacional de Rumanía (BNR) anuncia una rápida caída de la inflación, pero aplaza la reducción del tipo de interés oficial hasta el año que viene.
Roxana Vasile, 14.08.2026, 10:55
En el segundo trimestre de este año, la inflación en Rumanía —la más alta, por cierto, de la Unión Europea— se vio impulsada al alza, principalmente, por el encarecimiento de la energía, el petróleo y el gas, pero también de algunas materias primas como los fertilizantes, el aluminio y el polietileno. El conflicto en Oriente Medio tuvo, asimismo, efectos inmediatos sobre el aumento de los precios de los combustibles. En julio, sin embargo, la tendencia cambió.
La caída de la inflación fue acusada, sobre todo debido al agotamiento de los efectos directos de la liberalización total del mercado de la electricidad. Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística ha anunciado una inflación del 8,16 % en julio, frente al 10,42 % de junio, lo que supone la primera caída de tal magnitud en los últimos 12 meses. El gobernador del Banco Nacional de Rumanía (BNR), Mugur Isărescu, afirma que la reducción debería continuar también en agosto. Aun así, la institución que dirige ha revisado al alza, hasta el 6,1 %, la previsión de inflación para finales de 2026 y afirma que alcanzará el 3,4 % a finales del año que viene, una cifra también superior a la prevista.
Los responsables de la ralentización de la tendencia a la baja son la sequía, la ola de calor y sus efectos sobre la producción de electricidad y los precios de la energía, mientras que los precios del combustible también influyen. A ello se suman, según el gobernador Isărescu, las tensiones geopolíticas, la prolongación de la crisis energética y la continua fragmentación del comercio internacional. En la economía, la demanda interna es más débil; el consumo privado ha disminuido debido a la reducción del poder adquisitivo, a la menor concesión de créditos a la población y a la baja confianza de los consumidores. En cambio, el crédito a las empresas ha aumentado en torno a un 20 % y las inversiones siguen avanzando, aunque a un ritmo más lento.
El debilitamiento de la demanda favorece la inflación, pero afecta al crecimiento económico. El gobernador del BNR no espera una recuperación rápida de este último y considera esencial la absorción de los fondos europeos. Al mismo tiempo, el déficit comercial se ha reducido, mientras que la industria y las exportaciones siguen viéndose afectadas por la débil demanda de los mercados europeos.
El BNR afirma que la moneda nacional —el leu— tiene ahora un tipo de cambio más flexible, y que las intervenciones del Banco Central en el mercado de divisas han sido mucho menores que el año pasado. Asimismo, el gobernador Mugur Isărescu subraya que el tipo de interés de referencia no se reducirá hasta que la inflación descienda por debajo de dicho nivel. Por último, en lo que respecta a la adopción del euro, Rumanía no cumple actualmente los criterios necesarios, y necesitará varios años para alcanzar este objetivo. Por el momento, según Mugur Isărescu, Bucarest debe dar prioridad a la reducción del déficit público por debajo del 3 % del PIB y al mantenimiento de la disciplina fiscal.
Versión en español: Mihaela Stoian