El Gobierno de Mureșan, rechazado por el Parlamento
El Gobierno propuesto por Siegfried Mureşan no obtuvo el respaldo del Parlamento rumano
Roxana Vasile, 01.10.2026, 10:46
Tal y como se esperaba, el Gobierno propuesto por el primer ministro designado, el liberal Siegfried Mureşan, no fue investido el miércoles por el pleno conjunto del Parlamento.
De un total de 464 diputados, 321 estuvieron presentes en la sesión. Y, de los 197 votos válidos emitidos, 182 fueron «a favor» de la investidura y 15 «en contra». Para ser investido, este Gobierno necesitaba un mínimo de 233 votos a favor.
En consecuencia, el presidente Nicuşor Dan ha convocado de nuevo a los partidos parlamentarios este lunes para celebrar consultas, con el fin de designar a un nuevo primer ministro que intente formar una mayoría, cinco meses después de la destitución, mediante una moción de censura, del actual Gobierno formado por el PNL, la USR y la UDMR, que desde entonces funciona de forma interina.
El eurodiputado Siegfried Mureșan fue la tercera propuesta presentada por el jefe de Estado. La primera fue la de otro eurodiputado, Eugen Tomac, que no pertenece a ninguno de los partidos con representación parlamentaria, y la segunda, la de un liberal, Adrian Veștea, repudiado incluso por una parte de sus propios compañeros.
Convencido de que no podría obtener la mayoría, Tomac presentó su dimisión antes de acudir al Parlamento para solicitar un voto de confianza para su equipo. En cuanto al gabinete formado por Veștea, este fue rechazado en la votación, al igual que el que Siegfried Mureșan presentó el miércoles en el Parlamento.
Según la Constitución, si el Parlamento rechaza en dos ocasiones a un primer ministro designado, el presidente del país puede disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.
Sin embargo, Nicușor Dan rechaza ese escenario y tiene previsto presentar una cuarta candidatura la semana que viene. Afirma que la convocatoria de elecciones anticipadas provocaría una inestabilidad total y bloquearía la rectificación presupuestaria, que debería realizarse con carácter urgente. Además, traza una línea roja al condicionar la formación de la futura mayoría al aislamiento político de los nacionalistas de la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR).
El jefe de Estado afirma que tiene el deber de respetar el mandato que ha recibido de los ciudadanos, centrado en mantener la orientación prooccidental del país, mientras que la AUR —que quedó en segundo lugar en las preferencias de los rumanos en las últimas elecciones parlamentarias, tras el PSD— no cumpliría esta condición.
Sin embargo, la línea roja de Nicușor Dan complica los cálculos para un futuro Gobierno con plenos poderes, después de que la AUR haya trazado su propia línea roja: no votará a favor de ningún ejecutivo hasta que el antiguo candidato a las elecciones presidenciales anuladas de 2024, Călin Georgescu, sea puesto en libertad tras la detención de 30 días a la que fue sometido a principios de esta semana.
En consecuencia, la escena política parece seguir estancada. El PSD sostiene que está preparado para construir una alternativa a la austeridad aplicada hasta ahora, mediante un programa que relance la economía y devuelva a los rumanos la confianza y la esperanza… pero, por sí solo, no cuenta con mayoría.
A su vez, el PNL, la USR y la UDMR —que, juntos, tampoco cuentan con mayoría parlamentaria— se han negado, al menos hasta ahora, a volver a formar parte de un ejecutivo con el PSD, su socio de gobierno hasta la primavera pasada. En cambio, las cuentas son sencillas: sin el PSD y el PNL no se puede formar una mayoría proeuropea, tal y como desea el jefe del Estado.
Versión en español: Antonio Madrid