Preocupaciones por el precio de la energía
El invierno se perfila como una prueba importante para la seguridad energética europea y para la capacidad de Rumanía de garantizar su suministro energético a un coste asequible.
Corina Cristea, 30.10.2026, 10:40
Los precios de la energía, el riesgo de nuevas subidas y la capacidad de los Estados europeos para garantizar el suministro eléctrico necesario durante la temporada de frío fueron los principales temas debatidos el jueves por los ministros de Energía de la Unión Europea, reunidos en Luxemburgo. Las conversaciones tienen lugar en un contexto internacional complicado, marcado por tensiones geopolíticas y presiones sobre los mercados de combustibles. La Comisión Europea advierte de que, aunque el suministro energético no se ve amenazado por el momento a nivel de la Unión, los costes resultan cada vez más difíciles de asumir para los hogares y las empresas. Una de las señales de preocupación proviene del mercado del gas natural, donde el precio al por mayor ha superado el umbral de los 100 euros por megavatio-hora, el nivel más alto desde diciembre de 2022, cuando Europa se enfrentaba a las consecuencias de la reducción de los suministros rusos.
Sin embargo, según el comisario europeo Dan Jorgensen, la situación ha mejorado, al menos en lo que respecta al abastecimiento, ya que la Unión ha reducido el consumo de gas en casi un 20 % y Europa cuenta ahora con más proveedores. Por otra parte, añade el responsable europeo, «esta crisis es más grave, ya que afecta también al petróleo y a los productos derivados del petróleo. De nada sirve que tengamos volumen si la gasolina para los coches o el gas para calentar las viviendas son caros; da igual que lo tengamos si el precio es elevado y muchos no se lo pueden permitir». El comisario Jorgensen afirma que 50 millones de europeos tuvieron dificultades el invierno pasado con el precio de la calefacción, y que ahora esa cifra podría aumentar.
Esta evolución está relacionada, entre otras cosas, con las repercusiones del conflicto en Oriente Medio y con las incertidumbres en torno al abastecimiento internacional. En estas circunstancias, los ministros europeos han analizado medidas destinadas a reducir la presión sobre las facturas de electricidad y a contribuir a la estabilización de los mercados de combustibles. Bruselas pretende, al mismo tiempo, hacer que el sistema de tarificación sea más transparente y eficiente, de modo que los costes asociados al transporte y la distribución de la energía estén mejor controlados. La propuesta incluye también medidas fiscales, mediante las cuales la electricidad se gravaría menos que el gas natural. Los ministros, entre ellos el rumano Dumitru Chisăliță, han apoyado, en principio, la reducción de los costes totales del sistema energético, pero también han pedido flexibilidad para que cada Estado pueda adoptar la metodología de tarificación según sus propias condiciones.
Mientras que a nivel europeo se buscan soluciones para reducir los precios y reforzar la seguridad energética, Rumanía tiene que hacer frente, además, a una situación que puede ejercer una presión adicional sobre el sistema nacional. El Comité Nacional para Situaciones de Emergencia ha decidido prorrogar 30 días más el estado de alerta relativo al funcionamiento de la central nuclear de Cernavodă, debido a que los caudales del Danubio siguen siendo bajos. En consecuencia, las dos unidades de la central, que cubrían alrededor del 20 % de las necesidades energéticas y que llevan paradas desde el verano, no podrán ponerse en funcionamiento durante el mes de noviembre, lo que complica la situación para Rumanía, sobre todo de cara a la temporada de frío.
Versión en español: Monica Tarău