Los resultados de las pruebas PISA: una señal de alarma
La Comisión Europea está preocupada y por ello se encuentra preparando medidas de respuesta después de que las pruebas PISA de este año hayan puesto de manifiesto un grave descenso del rendimiento escolar en toda la Unión. En estas pruebas, Rumanía ha quedado en penúltimo lugar en la Unión Europea
Corina Cristea, 02.10.2026, 14:45
El programa PISA, realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evalúa cada tres años a alumnos de aproximadamente 15 años de edad procedentes de decenas de países y economías.
El énfasis no se pone en reproducir una lección, sino en utilizar los conocimientos de matemáticas, lectura y ciencias en situaciones concretas. Los resultados son una radiografía de lo que el sistema educativo consigue dejar en la mente de un adolescente a esta edad: la capacidad de comprender, aplicar, razonar y resolver problemas. Dicho de otro modo, PISA es un instrumento para medir el rendimiento del sistema.
Las pruebas más recientes se realizaron en 2022 y 2025, y los resultados a escala de la Unión Europea no han sido de los más alentadores. Los presentados hace tres años mostraban que aproximadamente el 30% de los alumnos de la UE no alcanzaba el nivel mínimo en matemáticas, mientras que alrededor del 25% no lo alcanzaba en lectura y ciencias.
Anunciados este año en septiembre, los resultados de PISA 2025 muestran que el problema europeo continúa, especialmente en lectura y matemáticas. La plataforma oficial de la Comisión Europea subraya el deterioro de las competencias básicas y la necesidad de intervenir en la implicación de los alumnos, el entorno de aprendizaje y el uso de la tecnología.
Preocupada por el grave descenso del rendimiento escolar, la Unión prepara medidas de respuesta. La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Roxana Mînzatu, presentará en noviembre un paquete educativo concebido, en esencia, para ayudar a los Estados miembros a revertir esta tendencia negativa en las competencias básicas.
También Rumanía, que quedó antepenúltima de la UE en las pruebas PISA, necesita cambios. Los resultados muestran que más de la mitad de los alumnos rumanos de 15 años de edad no alcanzan el nivel básico en matemáticas y que, en lectura, tampoco lo alcanza el 48%. En ciencias, el 46% de los alumnos se encuentra asimismo por debajo del nivel básico.
El profesor Marian Staş, experto en educación y presidente de la Asociación Clubul Liderii Mileniului Trei (Club de los Líderes del Tercer Milenio), explica por qué son importantes estas pruebas:
«PISA supone una referencia a escala internacional; en términos técnicos se denomina benchmark (patrón de medida). Benchmark significa que observo unas estadísticas que son válidas a escala mundial y me comparo con ellas, porque formo parte de ese mundo. Ahora bien, en este momento no tenemos sino una confirmación más de una tendencia negativa en lo que respecta a la calidad de la escuela en Rumanía, que confirma, año tras año tras año o edición tras edición tras edición, nuestra mediocre presencia en el último tercio a escala mundial y en el antepenúltimo puesto en lo que respecta al rendimiento en la Unión Europea. Evidentemente, no son las puntuaciones, ni las clasificaciones ni la posición en sí misma lo relevante, porque no hacemos escuela para eso, para quedar bien en PISA, pero PISA representa una consecuencia, un efecto de una causa muy, muy, muy profunda y que consiste en la inadecuación fundamental de la escuela como sistema en Rumanía a las realidades del siglo».
Esto no significa que en Rumanía no haya niños con resultados extraordinarios. Al contrario, la participación en olimpiadas u otras competiciones internacionales sitúa muchas veces a niños rumanos entre los medallistas.
Sin embargo, los resultados de PISA revelan un doble problema para Rumanía: demasiados niños que no alcanzan las competencias básicas y demasiado pocos que llegan a niveles avanzados. Esto se traduce en que el sistema pierde simultáneamente en ambos extremos: no consigue suficientemente bien ni llevar a quienes se han quedado atrás hasta un nivel funcional ni desarrollar la excelencia a gran escala.
Ya en 2022, los resultados de PISA habían mostrado un deterioro sin precedentes del rendimiento en muchos sistemas educativos. En el conjunto de la OCDE, la media en matemáticas mostraba un descenso de casi 15 puntos respecto a la prueba anterior y, en lectura, de aproximadamente 10 puntos.
La pandemia de COVID-19 desempeñó un papel en esta situación: las escuelas estuvieron cerradas, el proceso educativo se vio alterado y los alumnos perdieron periodos importantes de aprendizaje. Pero la pandemia no lo explica todo, ya que el análisis de la OCDE muestra que algunas tendencias negativas existían ya antes de 2020.
También en Rumanía, donde los resultados en lectura y ciencias se han mantenido relativamente estables a largo plazo, mientras que los de matemáticas de 2022 fueron inferiores a los de 2012 y 2015. La conclusión es que la pandemia acentuó un problema existente, no lo creó. De nuevo, el profesor Marian Staş:
«El diagnóstico fundamental, desde mi punto de vista, es que el modelo educativo de Rumanía sigue bloqueado en un 99 % en su paradigma comunista; tenemos también un porcentaje que empieza a cambiar, ese 1 %. Es decir, está hipercentralizado desde el punto de vista curricular, desde el punto de vista de la gestión. ¿Por qué ocurre lo que ocurre? El sistema está mal diseñado. La segunda causa o la segunda categoría de causas tiene que ver, por ejemplo, con el crecimiento aberrante del fenómeno de las clases particulares, con enormes discrepancias y desigualdades socioeconómicas y demográficas, y con la asignación de recursos en entornos diferentes, urbano, de pequeñas ciudades y rural. Desde mi punto de vista, si me preguntaran: bien, ¿y cómo lo hacemos de otra manera? Las dos intervenciones esenciales serían las siguientes: una desde dentro, de rediseño, de transformación estructural de la escuela como sistema, y la segunda, la transformación de la arquitectura administrativo-territorial de Rumanía. Es imposible que la Rumanía del siglo XXI funcione eficazmente en todos los ámbitos con un mapa administrativo-territorial trazado hace 50 años. ¿Cómo puede seguir siendo válido y dar buenos resultados en la economía, la sanidad, la educación y las infraestructuras? Estamos en 2026, en el siglo XXI.»
El Ministerio de Educación rumano identifica entre sus prioridades el desarrollo profesional continuo del profesorado, con especial atención a la práctica efectiva en el aula y a la comprobación de la manera en que la formación se traduce en cambios reales en la enseñanza.
Al mismo tiempo, destinar más recursos a las escuelas que tienen los mayores problemas, tratar el medio rural como una prioridad estratégica y poner menos énfasis en la memorización frente a la aplicación también podrían cambiar las cosas para mejor.
Versión en español: Valeriu Radulian