Drones y vigilancia en el mar Negro
La OTAN reforzará su presencia en el mar Negro en respuesta a la intensificación de los incidentes con drones frente a las costas de Rumania y Bulgaria, en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Corina Cristea, 06.11.2026, 13:09
Uno de los cambios más importantes provocados por la guerra entre Rusia y Ucrania es la transformación del mar Negro en un escenario de confrontación marítima y aérea. Los drones aéreos y navales, los misiles de largo alcance, las minas marinas y los ataques contra buques mercantes han cambiado radicalmente la forma en que debe vigilarse y defenderse esta zona. Para compensar, en cierta medida, su inferioridad naval convencional, Ucrania ha recurrido a drones navales, mientras que Rusia ha intensificado el uso de drones aéreos y misiles contra las infraestructuras ucranianas, incluidos los puertos del mar Negro y del Danubio. ¿La consecuencia? La extensión del riesgo militar más allá de la zona donde se desarrollan directamente las hostilidades.
Los incidentes con drones que se desvían de su trayectoria y los fragmentos que han caído en territorio de países vecinos, entre ellos Rumanía, muestran hasta qué punto se ha vuelto frágil la separación entre la zona de guerra y el espacio de seguridad de los países de la OTAN. En este contexto, la Alianza Atlántica ha decidido reforzar su postura en el mar Negro, enviando medios adicionales a la región, especialmente para apoyar las labores de vigilancia, reconocimiento e investigación, según una portavoz, al tiempo que aumenta su capacidad para combatir los drones.
Hay que insistir en que no se produzca un desequilibrio en el flanco sudoriental y en que la OTAN planifique y dirija una operación en el mar Negro siguiendo el modelo del mar Báltico, afirma el general retirado Dorin Toma, excomandante de la División Multinacional Sudeste de la Alianza Atlántica. Recuerda que los países miembros de la OTAN decidieron apoyar a Rumanía mediante el despliegue de diversos sistemas de vigilancia en la zona.
«Desde mi punto de vista, no creo que sea suficiente, porque, si observamos todo el frente oriental, por así decirlo, desde la región ártica, pasando por el mar Báltico, hasta el mar Negro, vemos que existe un claro desequilibrio. Mientras que en la región ártica o en el mar Báltico la OTAN ha planificado y dirige actualmente operaciones precisamente con la misión de proteger las aguas territoriales y vigilar las infraestructuras económicas situadas en las zonas económicas exclusivas de sus Estados miembros en esas regiones, en el mar Negro comprobamos que esta misión recae en una iniciativa trilateral creada de manera ad hoc, creo que en 2023, por Turquía, Bulgaria y Rumanía, inicialmente con una misión de desminado. En la cumbre de la OTAN se intentó ampliar esta misión a la protección de las infraestructuras submarinas críticas, pero no tenemos más detalles al respecto. Sin embargo, creo que, por muchos sistemas que se tengan y por muy avanzados que sean, si no están integrados, si no forman parte de una operación con una misión clara, si no existe una cadena de mando y control bien definida, una autoridad competente y una integración de los sistemas de la OTAN con los nacionales, los resultados no serán los esperados».
Una dimensión especialmente preocupante de esta escalada afecta a la navegación comercial. El mar Negro es una ruta esencial para las exportaciones de cereales, petróleo, productos petrolíferos y otras materias primas, y en los últimos meses los riesgos para el transporte marítimo han aumentado considerablemente. La sucesión de incidentes de octubre ha demostrado que incluso los buques que no participan en operaciones militares ni pertenecen a países beligerantes están expuestos. Corneliu Bjola, profesor de estudios diplomáticos de la Universidad de Oxford:
«La prioridad de Rusia en estos momentos es asfixiar económica y militarmente a Ucrania. La estrategia no es difícil de descifrar y se ha hablado bastante de ella. Lleva varios meses en marcha. El hecho de que estos drones lleguen hasta nuestro territorio forma parte de esa estrategia, con la que se intenta disuadir a cualquier buque de carga, proceda del Sur Global o de cualquier otro lugar, de llegar a Odesa y transportar esas mercancías. De ahí esta escalada y los sucesivos ataques que hemos visto este verano. Hay una estrategia detrás, nada es casual. Y esa estrategia consiste en estrangular todo el transporte de cereales de Ucrania. Es bastante eficaz. Reducir la capacidad de Ucrania para exportar cereales también traslada los costes a la parte europea. Es otro efecto, porque hay que proporcionar recursos financieros a Ucrania para compensar económicamente esta pérdida».
Además, señala el profesor Bjola, cada dron viene acompañado de una campaña de desinformación destinada a paralizar la toma de decisiones políticas. Los incidentes se aprovechan para alimentar la desconfianza de la población hacia las autoridades, la OTAN y la asociación estratégica con Estados Unidos. Moscú pretende explotar las divergencias entre los países occidentales, debilitar el apoyo a Ucrania y presentar la presencia de la Alianza Atlántica en la región como una fuente de inestabilidad.
Al mismo tiempo, Moscú ejerce presión estratégica sobre los países ribereños del mar Negro que pertenecen a la OTAN, mediante incidentes que afectan a Rumanía y Bulgaria, poniendo a prueba también la capacidad de respuesta de la Alianza. Por su parte, la OTAN debe demostrar que puede proteger el territorio aliado y disuadir de una escalada, sin dar a Rusia un motivo para una confrontación directa. Para Rumanía, la respuesta no puede ser exclusivamente militar ni limitarse a solicitar el apoyo de los aliados. Hace falta una estrategia coherente basada en la vigilancia permanente, capacidades modernas de defensa y la cooperación regional.
Versión en español: Valeriu Radulian
(Corina Cristea)