El Bucarest de entreguerras (1918-1939) fue la edad de oro en la que la capital se consolidó como la "Pequeña París", floreciendo gracias al Art Nouveau y al estilo neorrumano. El automóvil transformó por completo las calles de la capital, pasando rápidamente de los carruajes tirados por caballos a potentes vehículos.
El Gobierno de Rumanía ha decidido aumentar la cuantía de las ayudas a la compra de coches eléctricos, tras reducirlas a la mitad el año pasado, lo que provocó una grave contracción del mercado automovilístico rumano.
Si les gustan los coches, tanto los caros como los más antiguos, no deben perderse el programa de hoy en el que conoceremos dos museos privados del automóvil ubicados en Rumanía.