Estamos en un período de purificación espiritual, pero también de ayuno, en el que los creyentes se abstienen de consumir carne, huevos y productos lácteos, sustituyéndolos por verduras, frutas, cereales y aceite vegetal. Según la tradición popular, esta festividad se considera una frontera entre dos mundos: el de las fiestas y la comida abundante, y el de la moderación, la oración y la purificación del alma. Muchos creyentes acuden a la iglesia ese día para recibir una bendición antes de comenzar el ayuno.
En Rumanía, cada año alrededor del 14 de octubre, cuando se celebra la festividad de Santa Parascheva, la ciudad de Iași se convierte en el mayor centro de peregrinación del país y uno de los más grandes de Europa.