Los libros antiguos eran muy variados, al igual que lo son hoy en día. Entre esa diversidad también se encontraba el libro de medicina, que incluía tratados científicos, obras sobre el tratamiento de las enfermedades de la época, libros de educación y prevención, entre otros. Las imprentas rumanas de los siglos XVIII y XIX también imprimieron este tipo de libros, que se sumaron a los libros de medicina impresos fuera del espacio rumano y que acabaron en las bibliotecas.