La digitalización influye en el desarrollo del niño y en el entorno en el que crece desde múltiples planos: neurofísico, psicológico, social, cultural y también transgeneracional. No son los dispositivos en sí los que modelan la conducta, sino las decisiones sobre cómo emplea su tiempo, hacia dónde dirige su energía, con quién y de qué manera interactúa en línea y cómo se percibe a sí mismo.