¿Cómo proteger a los niños de los efectos nocivos del entorno digital?
La digitalización influye en el desarrollo del niño y en el entorno en el que crece desde múltiples planos: neurofísico, psicológico, social, cultural y también transgeneracional. No son los dispositivos en sí los que modelan la conducta, sino las decisiones sobre cómo emplea su tiempo, hacia dónde dirige su energía, con quién y de qué manera interactúa en línea y cómo se percibe a sí mismo.
Roxana Vasile, 18.02.2026, 15:13
Casi el 80% de los niños en Rumanía navega por internet sin ningún tipo de restricción, según un estudio sociológico de la organización “Salvaţi Copiii”. Más de un tercio de los menores de entre 12 y 14 años tiene perfiles públicos en redes sociales, lo que facilita el contacto frecuente con desconocidos: casi la mitad ha sido abordada por extraños en línea y un tercio ha denunciado situaciones de acoso o interacciones incómodas.
Más de dos tercios han estado expuestos a contenidos potencialmente traumatizantes y solo un porcentaje mínimo, apenas el 5%, se ha atrevido a pedir ayuda a un adulto. La publicidad en línea de sustancias prohibidas para menores, como alcohol, tabaco o determinados medicamentos, llega a la mayoría de los niños, especialmente a los adolescentes mayores. Los desafíos peligrosos, conocidos como “challenges”, son visibles para el 60% de los menores y algunos participan activamente en este tipo de prácticas de riesgo. Además, dos de cada diez niños rumanos de entre 11 y 15 años presentan síntomas de abstinencia psicológica cuando se les interrumpe el acceso al teléfono u otros dispositivos digitales.
Ante este panorama, ¿qué hacer? Un proyecto legislativo presentado por parlamentarios del Partido Nacional Liberal propone que la educación mediática y digital se convierta en asignatura obligatoria en la enseñanza secundaria. La iniciativa busca formar competencias para un uso responsable del entorno en línea. Según el diputado Ionuţ Stroe, Rumanía se encuentra entre los últimos países de la Unión Europea que aún no han incorporado esta materia al currículo escolar.
«Hemos visto vídeos editados con inteligencia artificial que distorsionan hechos y realidades. Noticias falsas sin fuentes que se difunden y generan determinados comportamientos. Hemos visto desafíos dirigidos a niños que se viralizan y acaban convirtiéndose en tendencia. Hemos visto fraudes y cuentas falsas que intentan engañarlos para robarles datos personales u otra información valiosa para quienes utilizan estas tecnologías con fines ilícitos.»
Paralelamente a la educación digital, la Comisión Europea quiere reforzar la legislación para exigir mayor responsabilidad a las plataformas en línea. El problema no es exclusivo de Rumanía, sino que afecta al conjunto de la Unión Europea. El Parlamento Europeo ya ha debatido un plan de medidas adoptado por el Ejecutivo comunitario.
El vicepresidente del Parlamento Europeo, Nicu Ştefănuţă, ha defendido que el ciberacoso sea considerado delito.
«Establecer una edad mínima para el acceso a las redes sociales es una cuestión que debe analizarse con seriedad. Francia no lo ha hecho sin motivo. Las redes sociales funcionan con algoritmos diseñados para generar dependencia y debemos reflexionar sobre lo que permitimos en el entorno escolar. En la escuela ya están prohibidos el alcohol y el tabaco. Quizá el teléfono móvil tampoco debería formar parte del día a día escolar, ni las redes sociales.»
En Bucarest, las opiniones siguen divididas. La organización “Salvaţi Copiii” aboga por prohibir totalmente el acceso a redes sociales a menores de 13 años y permitirlo entre los 13 y los 15 solo con consentimiento parental explícito. George Roman, director de programas de la organización, explica:
«Es necesaria una prohibición para los menores de 13 años, bien diseñada desde el punto de vista técnico. En el caso de los jóvenes de 13 a 15 años, no basta con un simple consentimiento, sino con un consentimiento parental verificado. El progenitor debe asegurarse de que existe una solución de control parental en el teléfono que proteja al menor no solo frente a las redes sociales, sino también frente a otros sitios con contenidos abusivos, violencia extrema o material pornográfico dirigido a adultos, e incluso frente a propuestas para producir ese tipo de contenidos a cambio de dinero. Hablamos de una protección mucho más sólida para los adolescentes de 13 a 15 años, permitiendo el acceso a determinadas redes solo después de que las autoridades verifiquen que los padres han tenido en cuenta todos estos aspectos de seguridad.»
En el ámbito político, el jefe del Departamento para Situaciones de Emergencia, Raed Arafat, se muestra favorable a limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales. No se trata de censura, sino de proteger su salud mental.
«Los niños están sometidos a un impacto considerable. En las redes sociales circula violencia, pueden ser víctimas de acoso, agresiones psicológicas por parte de sus compañeros, estigmatización y estrés. Todo esto les perjudica gravemente.»
La infancia y la adolescencia no deben sacrificarse en beneficio del lucro de las plataformas digitales, añade Arafat. Sin embargo, el ministro del Interior, Cătălin Predoiu, discrepa y sostiene que una prohibición total podría generar frustración y una curiosidad excesiva. A su juicio, la solución pasa por una educación sólida y constante. Los niños deben aprender a identificar noticias falsas, manipulación, discursos de odio y comportamientos tóxicos en el entorno digital.
En cualquier caso, más allá de las decisiones concretas que se adopten, la seguridad de los menores en internet debe convertirse en una prioridad de política pública. Las organizaciones no gubernamentales insisten en la necesidad de desarrollar e implementar medidas coherentes de prevención, educación digital e intervención que respondan a la realidad actual. Al mismo tiempo, las plataformas deben asumir su responsabilidad en la protección de los menores mediante políticas eficaces de seguridad, moderación de contenidos potencialmente nocivos y mecanismos de denuncia que funcionen de manera efectiva, de modo que el interés superior del niño sea verdaderamente prioritario.
Versión en español: Valeriu Radulian