El Imperio romano consideraba el río Danubio como una frontera natural con el mundo que denominaba bárbaro. La presencia romana en el Bajo Danubio, en la zona del futuro espacio rumano, se tradujo en asentamientos civiles, fortificaciones militares y obras públicas.
La Organización Europea para la Investigación Nuclear en Suiza, conocida como CERN, cuenta con una comunidad de más de 100 rumanos que trabajan en investigación. Cristina Andreea Alexe es una de las empleadas, siendo doctoranda en el experimento CMS (The Compact Muon Solenoid), un detector de uso general en el acelerador de partículas.
Esta semana se inauguró una nueva exposición en el Museo Nacional de Historia de Rumanía (MNIR) en el centro de la capital: DAR – Donaciones, adquisiciones, recuperaciones, descubrimientos arqueológicos.