La enseñanza confesional católica en el espacio rumano cuenta con una historia de varios siglos. Se implantó antes en Moldavia, ya que allí había diócesis católicas desde finales del siglo XIII. En Muntenia hubo intentos de organización religiosa romana que, sin embargo, no resistieron la inestabilidad provocada por las migraciones de los siglos XI-XIII. La aparición de la Iglesia greco-católica en Transilvania a finales del siglo XVII supuso la introducción de la enseñanza católica en lengua rumana, en la que el latín ocupó un lugar central.