El año pasado, Mihai Mincan regresó con Dinți de lapte (Dientes de leche), una de las películas más impactantes de 2025, una película que desafía al espectador y se niega a encajar en un género concreto, aunque toma prestados elementos del terror, el thriller policíaco y el drama familiar. Dinți de lapte, presentada en primicia mundial en la sección competitiva Orizzonti del Festival Internacional de Cine de Venecia, está ambientada en una ciudad minera en declive, en 1989, y parte de la repentina desaparición de una niña.
«El año nuevo que nunca fue», ópera prima del director Bogdan Mureșanu, fue premiada en el Festival de Venecia