Las tendencias en las relaciones internacionales después de la Segunda Guerra Mundial se orientaron claramente hacia la descolonización y el fomento de la independencia de las antiguas colonias. Así surgieron los movimientos de liberación nacional. Había una ambición por crear un mundo nuevo, mejor y más justo. De este modo, el interés externo de Rumanía se dirigió hacia África y Asia a principios de la década de 1960.