En la última década, la infraestructura turística rural ha experimentado un desarrollo espectacular. Los turistas pueden elegir entre casas rurales, villas, bungalós, glampings e incluso pequeños hoteles familiares. Hay opciones que incluyen habitaciones espaciosas, equipamiento de primera calidad, productos cosméticos de lujo e instalaciones modernas, como zonas de spa. Sin embargo, el turismo rural no solo significa alojamiento, sino innumerables formas de exploración. Se puede combinar con turismo de aventura, observación de aves, visitas a cuevas o cicloturismo. Además, los turistas pueden participar en festivales relacionados con el calendario pastoral.