Turismo rural en Rumanía
En la última década, la infraestructura turística rural ha experimentado un desarrollo espectacular. Los turistas pueden elegir entre casas rurales, villas, bungalós, glampings e incluso pequeños hoteles familiares. Hay opciones que incluyen habitaciones espaciosas, equipamiento de primera calidad, productos cosméticos de lujo e instalaciones modernas, como zonas de spa. Sin embargo, el turismo rural no solo significa alojamiento, sino innumerables formas de exploración. Se puede combinar con turismo de aventura, observación de aves, visitas a cuevas o cicloturismo. Además, los turistas pueden participar en festivales relacionados con el calendario pastoral.
Daniel Onea, 26.02.2026, 14:50
El pueblo rumano se ha consolidado como un destino turístico maduro, capaz de ofrecer experiencias complejas que van desde el contacto con la naturaleza y las tradiciones hasta alojamientos de alto nivel. El primer atractivo para cualquier visitante es, sin duda, el paisaje. Rumanía cuenta con una diversidad geográfica notable, desde zonas montañosas y colinas hasta el delta del Danubio. A este patrimonio natural se suma hoy una infraestructura turística bien desarrollada. Sobre el potencial y la evolución de este sector conversamos con la profesora asociada doctora Maria Stoian, fundadora de ANTREC Rumanía (Asociación Nacional de Turismo Rural, Ecológico y Cultural).
“En los últimos diez años, la infraestructura ha evolucionado de forma notable. El turista dispone de distintos tipos de alojamiento, desde pensiones turísticas y agroturísticas hasta villas, bungalós, glampings y pequeños hoteles familiares. Varían en estilo, desde el rústico o medieval hasta el moderno, y ofrecen niveles de confort adaptados a todas las exigencias. Asimismo, la oferta gastronómica se ha revitalizado, recuperando recetas tradicionales y especialidades regionales. Si en los años noventa, allí donde ibas, solías encontrar parrilla con patatas fritas, hoy han aparecido platos propios de cada zona: sopas, guisos, bulz y muchas otras especialidades.”
Aunque la idea de unas vacaciones en el campo suele asociarse a la simplicidad, el turismo rural rumano ha integrado con éxito también el segmento de lujo. Según Maria Stoian, el confort en el entorno rural no anula la autenticidad, sino que la complementa.
“La oferta de lujo significa, ante todo, un alto nivel de confort. Hablamos de habitaciones amplias, muy bien equipadas, con colchones cómodos y productos cosméticos de calidad. No hay nada incorrecto en ello. Estamos en el siglo XXI y las instalaciones deben responder a las exigencias actuales. Además, muchas pensiones incluyen ahora centros de spa o proponen alternativas atractivas para el tiempo libre, como paseos en bicicleta.”
Más allá del alojamiento y del paisaje, los visitantes buscan experiencias. El pueblo rumano es un organismo vivo, animado por numerosos eventos que transforman la vida comunitaria en un espectáculo auténtico.
“El calendario de eventos rurales parte de tradiciones ligadas a la vida pastoral y a las actividades del pueblo. Por ejemplo, en primavera, en Mărginimea Sibiului, se celebra la ‘Medición de la leche’, una antigua costumbre convertida hoy en festival, donde los habitantes visten trajes tradicionales y presentan productos locales. En la zona de Bran, en otoño, tiene lugar la ‘Separación de los rebaños’, y en Bucovina se organiza el Festival de la Trucha en el río Bistrița, en Ciocănești. Descienden las balsas por el Bistrița, es extraordinario. También hay un concurso de pesca, que representa solo una parte del evento. A todo ello se suman la tradición del decorado de huevos o festivales singulares como el Festival de los Higos de las Puertas de Hierro del Danubio, organizado por los rumanos de la zona junto con las minorías eslovaca y checa.”
Un componente esencial de este universo es el contacto directo con los artesanos. Visitantes rumanos y extranjeros pueden descubrir cómo nacen los objetos tradicionales en los propios talleres de sus creadores. Maria Stoian señala que los oficios son muy variados y que los artesanos reciben a menudo a los huéspedes con talleres interactivos.
“En la región de Neamț, por ejemplo, existen programas como ‘En casa de los artesanos’, donde los turistas pueden asistir al tallado y la escultura en madera. En Horezu, capital de la cerámica rumana, los visitantes cruzan el umbral de los talleres para ver cómo se trabaja el barro y cómo las piezas toman forma en el torno. Y el arte del decorado de huevos, aunque emblemático de Bucovina, se conserva con la misma belleza en Maramureș, Oltenia o el delta del Danubio.”
Preguntamos a Maria Stoian si existe una zona por la que sienta especial afinidad y que recomendaría a quienes desean planificar unas vacaciones rurales. El destino propuesto se encuentra en el centro del país, en plena montaña.
“Hace años me enamoré de una zona de Bran-Moieciu, concretamente Peștera-Măgura. Son dos pueblos vecinos que percibo como un conjunto, a los pies de la cordillera Piatra Craiului y con vistas a los Bucegi; es el lugar donde mejor me siento. Nací en Craiova, crecí en Bucarest, pero esa zona me parece extraordinaria. Además, está en el centro del país, lo que facilita partir hacia el norte, sur, este u oeste. Así que los invito a Bran-Moieciu, Peștera-Măgura.”
El turismo rural es también una invitación a la exploración gastronómica. La riqueza culinaria del mundo rural rumano sorprende por la variedad de ingredientes y técnicas de preparación.
“La cocina rural es inesperadamente diversa. Aunque los sarmale constituyen un plato tradicional general, celebrado incluso con un festival en Praid, difieren mucho de una región a otra: se preparan con o sin arroz, en hojas de col o de acedera. Más allá de ello, cada zona tiene su especificidad: en la montaña predominan los platos de carne de cordero, en la región de Buzău encontramos los embutidos de Pleșcoi, el babic y el ghiudem, mientras que en el delta del Danubio la principal atracción es la sopa agria de pescado. Incluso dentro de una misma localidad, las recetas adquieren el sello propio de cada anfitriona.”
Hoy, el turismo rural rumano demuestra que puede preservar su identidad y su encanto característico mientras se adapta a las exigencias del viajero contemporáneo. El pueblo rumano se perfila así como un destino donde naturaleza, confort y hospitalidad confluyen para ofrecer una experiencia completa.
Versión en español: Valeriu Radulian