A principios de la década de 1960, Rumanía buscaba definir su propia política exterior, tras haber estado subordinada a los intereses soviéticos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Así, se orientó hacia el Tercer Mundo, una zona abierta a nuevas relaciones tras el gran éxito del movimiento de descolonización mundial. Y el Grupo de los 77 era la organización a través de la cual se podían defender los intereses de la Rumanía socialista.
El presidente de Rumanía, Nicușor Dan, realizó una visita de dos días a Francia.
La Gran Unión de 1918 se logró mediante la acción conjunta de las élites políticas, militares y culturales rumanas del Reino de Rumania, Besarabia, Bucovina y Transilvania, así como mediante la voluntad popular expresada en asambleas y a nivel local.
Las diplomacias de los países que gravitan en torno a los poderosos siempre tienen la misión de estar un paso por delante de los acontecimientos.