En Maramureș, donde la tradición es sagrada, una joven madre quería alimentar a su hija de forma saludable, así que creó una pasta con harina y huevo siguiendo la receta de su abuela y le añadió verduras de su huerto. Como las recetas se difunden entre las madres, cada vez son más las que quieren probar esta pasta, por lo que ha surgido un taller artesanal de «răstăuţe» (término regional para referirse a los fideos con huevo).