El colapso de la Unión Soviética en 1991 abrió el camino a la independencia de todas las antiguas repúblicas de la unión, y la República de Moldavia se convirtió en un Estado independiente el 27 de agosto de 1991. Sin embargo, en los distritos de la margen izquierda del río Dniéster, que pronto se declararían la República Moldava del Dniéster o Transnistria, políticos y grupos paramilitares respaldados por Rusia se preparaban para la secesión.