El modelo económico rumano debe reformarse
El Gobierno en Bucarest señala que Rumanía debe entrar en una nueva etapa de desarrollo que no se base en la mano de obra barata, los fondos europeos ni el dinero que envían a casa los rumanos de la diáspora.
Sorin Iordan, 02.04.2026, 10:58
Rumanía ha logrado avances significativos en los últimos 20 años, pero su modelo de crecimiento, basado en el bajo coste de la mano de obra, en la captación de fondos europeos y en el dinero enviado al país por los rumanos que trabajan en el extranjero, ha llegado a sus límites, según ha declarado la viceprimera ministra Oana Gheorghiu. Una parte de los fondos europeos desaparecerá a partir de este año, con la finalización del Programa Nacional de Recuperación y Resiliencia el 31 de agosto.
En cuanto a las remesas de la diáspora, que en la última década han superado los 52.000 millones de euros, estas se reducen cada año debido al aumento del coste de la vida en Europa. En este contexto, el viceprimer ministro rumano ha señalado que el Estado debe dar pasos importantes hacia la reforma de sus estructuras y que, para ello, necesita financiación. Oana Gheorghiu:
«Rumanía necesita inversiones y capital extranjero. Para ello, creo que debe cumplir tres requisitos fundamentales: la reforma de las empresas estatales, la adhesión a la OCDE y la aplicación de lo que aprendamos de la OCDE; y el tercer elemento es la estabilidad y la disciplina financiera y presupuestaria. El capital extranjero no solo busca oportunidades, sino que también tiene en cuenta la estabilidad y los riesgos. Y, en este sentido, a Rumanía aún le quedan muchos pasos por dar».
En lo que respecta a la adhesión de Rumanía a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Bucarest ha comunicado que este proceso debería concluir este año. El coordinador de la adhesión, el diplomático Luca Niculescu, ha señalado que la condición de miembro de la OCDE conlleva una serie de ventajas importantes. Luca Niculescu:
«Más inversiones extranjeras y de mejor calidad, ya que hay grandes fondos de inversión que solo se interesan por los países miembros de la OCDE; acceso a los mejores datos y estadísticas del mundo; mayor visibilidad, ya que nos sentaremos a la misma mesa no solo con los países europeos, sino también con muchos otros Estados de todo el mundo; y, diría yo, una mayor influencia de Rumanía a nivel mundial».
Sin embargo, hasta su adhesión a la OCDE, Rumanía debe superar un periodo marcado por la incertidumbre y, según el ministro de Finanzas, Alexandru Nazare, la verdadera prueba del liderazgo económico del país es su capacidad para mantener la trayectoria fiscal y los objetivos de déficit asumidos a nivel internacional, sin generar dificultades para las empresas ni provocar perturbaciones sociales. El problema del Gobierno en Bucarest es, sin embargo, que las medidas aprobadas para equilibrar la economía y reducir el déficit presupuestario récord no satisfacen a la población.
Solo en los últimos días, miles de personas han organizado manifestaciones de protesta. Entre ellos, empleados del Astillero Damen Mangalia, que llevan tres meses sin cobrar sus salarios, mineros de la explotación de Lupeni, descontentos con la decisión de prorrogar solo cuatro meses los contratos de trabajo de duración determinada o empleados de Azomureş, que temen perder sus puestos de trabajo, dado que la planta de fertilizantes químicos se encuentra en pleno proceso de cambio de propietario.
Y todo esto ocurre en un contexto de encarecimiento provocado por el aumento de los precios de los combustibles y en un país que se encuentra entre los últimos de Europa en cuanto a ingresos, con el tercer salario mínimo más bajo de la economía, 795 euros, y el segundo coste medio por hora de la mano de obra más bajo, 13,6 euros.
Versión en español: Monica Tarău