Preocupación por el encarecimiento de los alimentos
En el contexto de la guerra en Oriente Medio, los precios de los alimentos siguen subiendo en Rumanía.
Mihai Pelin, 17.04.2026, 11:51
En Rumanía, el ritmo de subida de los precios se aceleró en marzo, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística. Rumanía sigue siendo el país con la inflación más alta de la Unión Europea, que subió al 9,87 % ese mes. En este contexto, se encarecieron tanto los servicios (11,05 %) como los productos no alimentarios (10,89 %) y los alimentos (7,67 %).
Es el octavo mes consecutivo en el que la inflación anual se mantiene por encima del 9 %, tras un periodo en el que descendió ligeramente. De media, algunos precios subieron ligeramente con respecto a febrero, pero otras categorías registraron aumentos significativos. El aumento más rápido se produjo en los combustibles, debido a la guerra en Ucrania, con aproximadamente un 6,5 %. También se observan subidas en los alimentos, sobre todo en los productos básicos: el azúcar (11 %), la leche (9 %), la carne de ave (casi un 8 %), el aceite (más del 7 %) y el queso (más del 6 %).
Los analistas estiman que esta tendencia al alza continuará, al menos, hasta mediados de año. Dragoş Frumosu, presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de la Industria Alimentaria, ha señalado que Rumanía atraviesa un período muy difícil, tanto para la industria como para los consumidores. ¿El motivo?
Dragoş Frumosu lo ha explicado:
«Los precios han subido y los efectos negativos de estas subidas afectan a ambas partes, el productor y el transformador, ya que las ventas caen debido a la baja capacidad de compra y, por lo tanto, se producen pérdidas. Intentan no subir los precios hasta que llegan por debajo del umbral de rentabilidad; cuando llegan a cero, es lógico que empiecen a recalcular, razón por la cual los aumentos se producen en porcentajes y momentos diferentes para el consumidor. Como decía, el poder adquisitivo es muy bajo, por lo que la gente se ve obligada a comprar alimentos más caros, a reducir la cantidad de la compra y, por último, a decantarse por productos más baratos, pero de peor calidad. Este último problema, para ser sincero, me preocupa».
Dragos Frumosu ha explicado, además, que algunos productores siguen resistiendo en el mercado, pero que muchos de pequeño, mediano y mediano-grande tamaño no han podido hacer frente al impacto y han tenido que cerrar cerrar. Y esto también supone pérdidas para el presupuesto del Estado, ha añadido.
Cabe recordar que el Banco Nacional de Rumanía ha revisado al alza la previsión de inflación para finales de 2026, del 3,7 % anterior al 3,9 %. También anunció que esta subirá hasta junio a valores más altos de lo previsto, principalmente como consecuencia de los efectos derivados del encarecimiento de los combustibles en un contexto de aumento considerable de los precios del petróleo y el gas natural debido a la guerra en Oriente Medio.
Por otra parte, el Banco Mundial ha revisado a la baja, de manera significativa, sus estimaciones sobre el crecimiento de la economía rumana este año, hasta el 0,7 %, desde el 1,4 % estimado anteriormente.
Versión en español: Victoria Sepciu