¿Son los rumanos cada vez menos y más mayores?
«Rumanía será tal y como sepamos actuar», afirma Dumitru Sandu, profesor universitario, doctor, sociólogo y experto en demografía y migración. Solo la aplicación de soluciones bien planteadas puede aumentar la natalidad, mejorar la relación entre las generaciones joven y de edad avanzada y reducir la emigración.
Roxana Vasile, 30.09.2026, 11:36
El 1 de enero de 2026, Rumanía contaba con 19 041 322 residentes, según los datos provisionales publicados a finales de agosto por el Instituto Nacional de Estadística. Por población residente se entiende el conjunto de personas con nacionalidad rumana, extranjera o sin nacionalidad que tienen su residencia habitual en Rumanía desde hace al menos doce meses.
En tan solo un año, los estadísticos han registrado 1829 residentes menos, una diferencia muy pequeña en relación con el tamaño de la población. Sin embargo, los dos factores que han dado lugar a este resultado afectan a cientos de miles de personas. En concreto, Rumanía ha perdido unos 104 000 habitantes debido a la diferencia entre nacimientos y defunciones. Pero este déficit se ha compensado casi por completo con el saldo positivo de la migración, de unas 102 000 personas, ¡un cambio aún más importante para un país cuya evolución demográfica en las últimas décadas ha estado fuertemente asociada a la salida de rumanos al extranjero! Ahora, el saldo migratorio apunta en la dirección opuesta: el número de personas que han llegado o han regresado para residir en Rumanía (los inmigrantes) ha sido mayor que el de personas que se han marchado (los emigrantes).
Tanto las salidas como las llegadas se concentran principalmente en los grupos de edad activa, registrándose los mayores flujos entre los adultos jóvenes y de mediana edad. Los hombres fueron mayoría tanto entre los emigrantes (57,9 %) como entre los inmigrantes (58,6 %). Esto hace que la migración sea relevante no solo para el número total de habitantes, sino también para el tamaño de la población activa.
También es cierto que, de los algo más de 19 millones de residentes, el número de personas de 65 años o más ha aumentado hasta alcanzar el 20,5 %. Al mismo tiempo, la proporción de niños menores de 15 años ha descendido hasta el 15,1 %. Por consiguiente, la relación entre ambas generaciones ha empeorado: hay casi 136 personas mayores por cada 100 niños.
Por último, pero no por ello menos importante, Rumanía sigue perdiendo terreno en materia demográfica: el número de recién nacidos ha disminuido más de un 4 % interanual, lo que supone un descenso de casi el 33 % con respecto a hace una década.
El profesor universitario y doctor Dumitru Sandu, sociólogo y experto en demografía y migración, afirmó en Radio Rumanía que la situación no es tan grave como podría parecer.
«Las cosas están cambiando en muchos aspectos. Rumanía es un país en transformación y no es el único que se enfrenta a estos problemas, por lo que empezaría por tranquilizar un poco las cosas, porque no son tan graves. Por ejemplo, el envejecimiento es un problema, sin duda, pero no somos el país de Europa con el envejecimiento más acusado. La natalidad está disminuyendo, pero no más que en Japón, por ejemplo, que está muy lejos. Todo lo mencionado – el envejecimiento, la natalidad, la migración – son problemas, pero ¿qué hacemos? Debemos pensar inmediatamente en soluciones, en medios, en cómo contrarrestar estas tendencias».
Según el profesor Dumitru Sandu, es necesario, entre otras cosas, que las instituciones del Estado funcionen mejor.
«Necesitamos un denominador común para estos problemas: el envejecimiento de la población, la caída de la natalidad y la emigración. Uno de los denominadores comunes de estos problemas es la falta de instituciones. Hay que reformarlas para que funcionen mejor. Hace ya varios años realicé una encuesta en la zona de Madrid precisamente sobre el tema „cómo conseguir que los rumanos que viven en España regresen a su país”. Una de las respuestas válidas entonces, y que sigue siéndolo ahora, tanto para la migración como para la natalidad, es hacer que las instituciones de Rumanía funcionen de manera comparable a las del Reino Unido, Alemania, Francia, España, etc. Me baso en encuestas y datos que comparan países entre sí. En una encuesta del Eurobarómetro se preguntó a la gente: „¿En qué condiciones os quedaríais en el país?”, porque no basta con venir, hay que quedarse. Y para quedarse en un país, tiene que haber menos corrupción. No lo digo yo, lo dice la gente. Eso significa instituciones que funcionen mejor, de forma más eficaz y transparente».
Además, como subrayó el profesor Dumitru Sandu, otra solución son las profesiones, que deben adaptarse a los tiempos actuales en términos de ingresos y de oferta.
«Considero que la profesión es otro denominador común, un pilar para aumentar la natalidad y para que la gente vuelva al país. Todo el mundo habla de los ingresos, como en el caso de los médicos. Hace unos años aumentamos los sueldos de los médicos y, aun así, siguen marchándose del país, ¿por qué? Sencillamente, porque las posibilidades de formación profesional en el extranjero son distintas».
Por desgracia, en lugar de buscar y aplicar soluciones que den resultados claros, en Rumanía lo que hay es una gran cantidad de lamentos estériles en el ámbito público: ¿por qué disminuye el número de habitantes?, ¿qué pasa con los pueblos que se quedan vacíos?, ¿por qué la natalidad es baja y la emigración elevada?, etc.
Si nos quejamos sin cesar, no resolveremos nada, destacó Dumitru Sandu, sociólogo, profesor universitario y doctor.
«Rumanía será tal y como sepamos actuar. La idea de que existe una fatalidad es falsa. No hay ningún destino ineludible. Sencillamente, Rumanía puede estar mucho peor o mucho mejor. Y, de nuevo, pondría un ejemplo: los fondos europeos. Los utilizamos para todo y está bien, pero no para que la gente vuelva al país. En este momento, tenemos entre 4,5 y 5 millones de ciudadanos rumanos en el extranjero. Los ciudadanos rumanos en el extranjero son prácticamente uno de los activos del país. Son personas con espíritu crítico, capaces de comparar, etc. El número de diputados que representan a la diáspora en el Parlamento de Rumanía es más o menos igual al de distritos pequeños como Călărași, Ilfov o Ialomița, ¡no puede ser!».
Ahora bien, si nos limitamos a quejarnos sin hacer nada, para 2080 Rumanía podría tener 3,4 millones de habitantes menos y una cuarta parte de la población tendría más de 65 años.
Versión en español: Victoria Sepciu