Percepciones antiguas sobre el Ponto Euxino
El mar Negro se llamaba en la Antigüedad Ponto Euxino, una denominación que le dieron los griegos. La percepción que se tenía de él en los escritos griegos y romanos variaba: desde un mar malo, sombrío y frío hasta uno bueno, luminoso y cálido.
Steliu Lambru, 05.10.2026, 13:23
El mar Negro es el mar a través del cual Rumanía se abre al mundo, el mar por el que barcos y marineros rumanos llegan a cualquier meridiano. Tanto hoy como en el pasado, el mar Negro forma parte de un área de civilización descrita ya en los antiguos escritos de los griegos de la Antigüedad, que lo contemplaron tanto desde la distancia como de cerca.
El historiador, numismático y arqueólogo Emanuel Petac, de la Biblioteca de la Academia Rumana, ha leído e interpretado las percepciones de autores griegos acerca del mar Negro.
«Estamos acostumbrados, naturalmente, al término mar Negro, pero al mismo tiempo también al de Ponto Euxino. Pero ¿habrá sido únicamente Ponto Euxino a lo largo del tiempo o también lo llamaban de otra manera? También se lo llamaba Ponto Áxeno, como decía Píndaro hacia mediados del siglo V a. C. En realidad, todo el debate y toda la discusión en torno a la denominación del mar Negro están relacionados con esta oposición entre un mar hospitalario y un mar inhóspito. De hecho, el mar comienza siendo inhóspito y termina siendo hospitalario, que es como se traduce Ponto Euxino.»
Las cosas vistas desde la distancia significan una cosa y, vistas de cerca, significan otra. Es una actitud humana normal que también tuvieron los antiguos griegos. Emanuel Petac.
«Inhóspito u hospitalario, veremos por qué las cosas fueron de una manera u otra a lo largo del tiempo. Se trata, en definitiva, de una oposición fundamental entre un espacio de tránsito, entre un espacio habitado o deshabitado, entre un espacio civilizado o no civilizado, entre un espacio, digamos, adaptado al mundo clásico griego, al Mediterráneo oriental integrado en él, o, por el contrario, un espacio vinculado al mundo bárbaro y, sobre todo, al mundo escita. Y, de hecho, de ahí procede toda esta oposición.»
Primero estuvo la mirada que los griegos dirigieron al mar Negro desde la distancia. Emanuel Petac.
«Las fuentes literarias antiguas que hablan del mar Negro son, en primer lugar, Píndaro, pero también Estrabón, a través de su obra geográfica. Son dos fuentes separadas por unos 500 años, pues Píndaro escribió hacia el 462 a. C. y Estrabón en la primera parte del siglo I d. C. Los términos, los conceptos utilizados por ellos son los mismos. No por casualidad, Píndaro habla de los argonautas, de nuevo un tema mítico aplicado a un espacio mítico, como era el mar Negro para los griegos de entonces. Píndaro habla de los argonautas que llegaron a la entrada del Ponto Áxeno, es decir, a la entrada del mar inhóspito, a la entrada de un espacio oscuro, inhóspito, en el que no es muy buena idea aventurarse. Pero, al mismo tiempo, el mismo Píndaro utiliza también el término Euxino, el mar Euxino, como lo llama él, donde Aquiles reinaba sobre una isla resplandeciente. Vemos que todo se refiere, en realidad, a elementos mitológicos, a elementos arcaizantes, con los que todo el mundo intenta relacionarse de una manera similar.»
El mar Negro era entonces, para los griegos, una representación cultural, según Emanuel Petac.
«Posteriormente, naturalmente, se impuso el concepto de Ponto Euxino, y no por casualidad. Fue también una consecuencia de las reflexiones griegas sobre este espacio y de su penetración por la civilización griega. Todo esto se ve muy bien en Estrabón, que cuenta cómo los de entonces, en la Antigüedad, se referían al mar Póntico casi como a un océano situado, evidentemente, más allá de las Columnas de Heracles, el océano Atlántico actual, en el que los griegos no se aventuraban y que, por tanto, era un espacio desconocido, un espacio en cierto modo oscuro, poblado por todo tipo de demonios que hundían los barcos y en el que no era aconsejable aventurarse. Más o menos así parecía también el mar Negro. Por consiguiente, el mar Negro se contempla más bien desde el punto de vista de la filosofía griega y de la cultura clásica griega que desde un punto de vista estrictamente geográfico. El término Euxino, incorporado a la lengua griega, procede, no por casualidad, del iranio, del persa, de Axsaina, que significaba oscuro y hostil.»
En la mirada de los griegos sobre el mar Negro se produjo después un cambio. Emanuel Petac.
«Pasamos de este mar inhóspito, de este espacio oscuro, severo, austero, del que sabemos pocas cosas, al mar hospitalario del que habla el mismo Píndaro, del que habla el mismo Estrabón y con el que estamos familiarizados hoy. Estrabón es quien mejor explica esta evolución, al decir que las cosas cambiaron porque los jonios fundaron ciudades en el litoral occidental del mar Negro. De nuevo tenemos un concepto y una explicación que nos llevan hacia la filosofía clásica griega: la ciudad, la polis, es la que lleva la civilización al espacio del mar Negro. En el momento en que se funda allí la polis, y hablamos de todas las ciudades griegas de la orilla occidental del mar Negro, desde el norte, digamos desde Olbia y Tyras, hasta el sur, en el litoral búlgaro actual, todas ellas, en realidad, llevan la civilización. Integran el espacio del mar Negro en lo que hasta entonces solo se conocía como espacio del Mediterráneo oriental, es decir, el ámbito de civilización y cultura griegas.»
El mar Negro formó parte del gran espacio de la cultura y la civilización de la antigua Grecia. Sin embargo, las poblaciones locales también tuvieron allí su lugar histórico.
Versión en español: Valeriu Radulian