Retos del mañana: Luz verde para los proyectos SAFE
Reunidos en Bruselas, en la cumbre del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, los ministros de Defensa europeos emitieron la votación final sobre los programas de rearme de ocho Estados miembros. Rumanía, representada en la reunión por el ministro competente, Radu Miruță, recibió la segunda mayor financiación de la Unión en el marco del Programa SAFE, después de Polonia, con 16.700 millones de euros.
Corina Cristea, 20.02.2026, 12:08
El instrumento SAFE (Security Action for Europe) es la respuesta urgente y temporal de la UE al deterioro del entorno de seguridad, con el objetivo de acelerar las inversiones públicas importantes en la industria de defensa europea.
Se considera un programa crucial, que surge en un contexto geopolítico complicado. Un contexto que ha evidenciado que Europa tiene mucho por hacer en el área de defensa, que el continente debe ser independiente en este ámbito y que se necesita una Europa fuerte.
La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, con todos sus graves efectos sobre la seguridad europea, fue el motivo de la creación de este instrumento, concebido como una respuesta a un desafío existencial para el espacio comunitario. La UE se propone aumentar su soberanía en el ámbito de la defensa, reducir las dependencias estratégicas, cubrir las lagunas de capacidad crítica y fortalecer la base industrial y tecnológica de defensa en todos los Estados miembros.
Junto con Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, España, Croacia, Chipre y Portugal, Rumanía forma parte de la primera ola de países que recibieron luz verde para inversiones estratégicas europeas en defensa.
Reunidos en Bruselas, los ministros europeos de Defensa han dado recientemente el visto bueno definitivo a los programas de rearme de los ocho Estados miembros mencionados, y Rumanía ha recibido la segunda mayor financiación de la Unión en el marco del programa SAFE, después de Polonia, por un valor de 16,7 mil millones de euros. La suma elevará el presupuesto de Defensa de Rumanía al 2,7% del PIB en 2026. Es decir, un aumento de medio punto desde el 2,2% del año pasado, aumento que sigue los compromisos de todos los aliados de la OTAN en defensa.
El analista político-militar Claudiu Degeratu cuenta:
«Se reconoce la importancia de esta jerarquía en la asignación de fondos para Rumanía; después de Polonia, tenemos una asignación significativa para el flanco oriental y, al mismo tiempo, se evalúa positivamente nuestra capacidad de absorción, que nuevamente es un elemento importante para tener éxito en este tipo de instrumentos de financiación. Debo decir que tenemos proyectos ambiciosos, (…) también se espera la consolidación de algunas capacidades industriales productivas en Rumanía, que hemos estado esperando durante años. Esto está sucediendo ahora con la ayuda de la Unión Europea. Es una oportunidad casi única en los últimos 20 años de desarrollo industrial de la zona de defensa».
La adquisición de equipos militares avanzados, como los misiles franceses Mistral, la producción de armamento e incluso de drones, por un lado, y la construcción de más de 200 kilómetros de autopista, se cuentan entre los principales proyectos que Rumanía planea financiar a través de SAFE.
El ministro responsable, Radu Miruţă, dice que Rumanía quiere moverse rápidamente en el ámbito del desarrollo y de la producción de tecnología militar:
«Hay tres categorías de situaciones: algunas en las que compraremos productos de otros, porque no tenemos capacidad para producirlos en Rumanía; existen otras dos categorías que activan la industria nacional de defensa: algunas se fabricarán al 100% en Rumanía, el resto se fabricarán parcialmente, entre un 30% y un 80%. Ese 80% que se fabricará en Rumanía, en realidad, activará uno de los componentes de las empresas de la industria nacional de armamento. Para mí es muy importante que lo que hasta ahora no existía como apoyo a la producción nacional, ahora se active, ¿y cómo? Usando ese dinero de SAFE, trayendo tecnología a una empresa rumana, con empleados rumanos que utilizan la licencia de otras compañías que poseen tal tecnología, de manera que, a partir de esta empresa conjunta, Rumanía se quede con una parte de la industria nacional activada. Segundo, demostramos que tenemos la capacidad de entregar esto en muy poco tiempo, porque el plazo hasta 2030, con producción local y con la finalización de la producción, no es muy conveniente, ni siquiera para las empresas privadas que son muy eficientes. Y tercero, traemos a Rumanía y mantenemos en Rumanía la cadena de suministro local, porque en los proyectos de SAFE que nosotros planeamos firmar existe la obligación de incluir en este circuito a las empresas locales».
Parte del programa ReArm Europe (Preparación 2030) lanzado por la Comisión Europea en el contexto de la guerra en Ucrania y de la amenaza rusa a Europa en los últimos años, SAFE tiene un presupuesto de 150 mil millones de euros, otorgados en forma de préstamos en condiciones favorables. Hablamos de un interés muy bajo, que la Comisión Europea puede obtener gracias a su alta calificación crediticia, un interés de aproximadamente el 3% a 40 años, con un período de gracia de 10 años.
El ministro Radu Miruţă también explicó cómo funciona el mecanismo dentro del programa militar europeo:
«El instrumento SAFE nos permite hacer adquisiciones conjuntas mucho más fácilmente. Si nosotros compramos 298 vehículos de combate de infantería y alguien más compra 1000 –a modo de ejemplo– nosotros nos beneficiaremos del precio de la compra de 1298 unidades, lo que significa un precio mucho más bajo de lo que habríamos pagado si solo hubiéramos comprado nosotros. Este mecanismo ayuda enormemente».
De los 21 proyectos asumidos por Rumanía, 11 son adquisiciones conjuntas con otros países, lo que significa precios más bajos y entrega más rápida.
Versión en español: Mihaela Stoian