Cuatro años de guerra en Ucrania
La agresión injustificada y no provocada de Rusia contra Ucrania ha entrado en su quinto año
Corina Cristea, 24.02.2026, 11:43
Cuatro años después de que Vladimir Putin iniciara la invasión a gran escala de Ucrania, Moscú y Kiev siguen igual de lejos de la paz que todos esperan.
Con el estancamiento en el frente y el regreso al poder del presidente estadounidense Donald Trump, el foco se ha desplazado hacia las negociaciones destinadas a lograr que ambas partes firmen un acuerdo de paz. Sin embargo, este acuerdo parece imposible de concretar: el punto delicado son las concesiones territoriales exigidas por Moscú y rechazadas con la misma vehemencia por Kiev. Mientras tanto, lo que el líder del Kremlin denominó en 2022 «una operación militar especial» se ha convertido en un conflicto de desgaste, con importantes implicaciones militares, económicas y humanitarias.
Un balance realizado por el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales estima que, aunque las cifras oficiales avanzadas por ambas partes son mucho menores, el número total de bajas militares combinadas de las fuerzas ucranianas y rusas, entre muertos, heridos y desaparecidos, se situaría entre 1,8 y 2 millones de personas, dos tercios de las cuales pertenecen a las fuerzas rusas.
Los informes de la ONU muestran que hay más de 15.000 víctimas confirmadas entre la población civil, a lo que hay que añadir casi 4 millones de refugiados dentro de Ucrania y casi 6 millones de ucranianos que han salido al extranjero. Una parte de ellos se encuentra en Rumanía, que, como miembro de la UE y de la OTAN, pero también como país vecino, ha estado al lado de Ucrania desde el inicio del conflicto.
En Bucarest, en la Cámara de Diputados, se ha guardado un minuto de silencio en memoria de los ciudadanos ucranianos muertos en el conflicto. Para conmemorar los cuatro años de una guerra injustificada y no provocada en Ucrania, varias organizaciones cívicas han convocado actos públicos en diversas ciudades de Rumanía, y en Constanza (sureste), los refugiados ucranianos han conmemorado a las víctimas de la guerra, reafirmando su fe en la justicia y en un futuro en paz, y agradeciendo a Rumanía el apoyo humanitario y militar prestado.
Los cuatro años transcurridos desde el inicio de la guerra han supuesto para Rumanía un terremoto económico marcado por una elevada inflación, presiones presupuestarias y costes energéticos importantes, pero también un reposicionamiento estratégico que ha convertido al país en un eje logístico y energético en Europa del Este, afirma el consultor económico Adrian Negrescu. El mayor problema fue el generado por la inflación, causada por la explosión de los precios de la energía, que funcionó como un impuesto oculto sobre los ingresos de la población, erosionando el poder adquisitivo.
Según el especialista, la buena noticia es que la proximidad al frente no ha ahuyentado al capital extranjero, ya que los inversores buscan la estabilidad de la OTAN, se retiran de Rusia y Ucrania y trasladan sus capacidades de producción a países vecinos seguros. En la actualidad, prosigue el analista económico, Rumanía se enfrenta a una oportunidad histórica: convertirse en la plataforma logística para el proceso de reconstrucción de Ucrania, un negocio valorado en 1,4 billones de dólares.
Versión en español: Antonio Madrid