De nuevo, sobre la reforma de la administración pública
La reforma administrativa prevista enfrenta a los alcaldes del país con los líderes políticos en Bucarest.
Bogdan Matei, 11.02.2026, 10:45
Invocada por los gobernantes desde el verano pasado, la reforma de la administración pública rumana sigue siendo una incógnita después de medio año, a pesar de que se había presentado como una de las soluciones mágicas para reducir el déficit presupuestario. Los representantes de los ayuntamientos se reunieron el martes en Bucarest para debatir las medidas que quiere aprobar el Ejecutivo, declarado proeuropeo, formado por el PSD, el PNL, el USR y la UDMR. Casi al unísono, los ediles afirman que el cambio corre el riesgo de bloquear el funcionamiento de la administración local y que el desarrollo de los municipios no puede llevarse a cabo con fondos limitados.
El primer ministro liberal Ilie Bolojan les ha dicho otra vez que el próximo período traerá restricciones presupuestarias y decisiones difíciles, debido al déficit excesivo, que el Ejecutivo se ha comprometido a corregir. Ha destacado que debe existir una fórmula de equilibrio presupuestario, de modo que los municipios con ingresos muy bajos puedan garantizar los servicios básicos a los ciudadanos. El jefe del Ejecutivo también ha explicado por qué han aumentado los impuestos locales, que en algunos lugares se han triplicado.
Ilie Bolojan:
«Un aspecto importante con el que nos hemos topado en este periodo y con el que ustedes se topan en primer lugar son los impuestos locales. No podíamos seguir con los impuestos que teníamos. ¿Por qué? Los ingresos procedentes de los impuestos sobre la propiedad representan en Rumanía alrededor del 0,55 % del PIB, mientras que en los países de la Unión Europea la media es del 1,85 %. Por lo tanto, es al menos tres veces mayor. No podemos seguir con estos impuestos. Sin embargo, es evidente que ni a mí ni a ustedes les gusta tener que pagar impuestos adicionales, tasas de telefonía adicionales, tasas de aparcamiento, etc.».
El Gobierno ya no tiene capacidad para transferir tantos fondos a las administraciones públicas locales, ha concluido Bolojan. En algunas ciudades y municipios del país, los ciudadanos ya han irrumpido en las oficinas de los alcaldes para reprocharles con vehemencia el aumento de los impuestos y las tasas. Presente en el debate de Bucarest, el presidente de la Cámara de Diputados, el líder socialdemócrata Sorin Grindeanu, denuncia lo que considera una demonización de los alcaldes.
Sorin Grindeanu:
«Me gustaría dejar a un lado los discursos triunfalistas y hablar abiertamente de los elefantes en la habitación. Últimamente se ha intentado, a sabiendas y por casi todos los medios, demonizar al alcalde de Rumanía».
Grindeanu también dice que los impuestos y tasas recaudados deben quedarse en los municipios para terminar los programas y proyectos que ya están en marcha. Los analistas dicen que la ecuación sigue siendo difícil de resolver. Recuerdan que, hasta ahora, la mayoría de los municipios y ciudades pequeñas, a menudo pobres, dependían del dinero procedente del presupuesto estatal. Pero también que los principales políticos de Bucarest dependen de los votos del territorio, que solo los alcaldes bien motivados pueden recabar para el partido.
Versión en español: Monica Tarău