¿Participará Rumanía en el Consejo de Paz?
Rumanía trata de decidir si aceptar o no la invitación recibida por el presidente del país, Nicuşor Dan, para participar en la primera reunión del Consejo de Paz. Aunque aparentemente sencilla, la decisión resulta bastante complicada
Sorin Iordan, 09.02.2026, 11:14
El presidente de Rumanía, Nicuşor Dan, ha sido invitado a participar en la primera reunión del Consejo de Paz, una estructura organizada y promovida por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, un aliado cercano del líder estadounidense, ya ha anunciado su asistencia a la reunión, que tendrá lugar en Washington el 19 de febrero. Hungría es, de hecho, uno de los Estados que ya se han adherido al Consejo presidido por Estados Unidos. Rumanía ha recibido oficialmente la invitación para unirse junto a países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía, Indonesia, Pakistán o Qatar.
Rumanía ha comunicado que, tras recibir la invitación, ha iniciado conversaciones con la administración estadounidense para aclarar la compatibilidad de la Carta del Consejo de Paz con los compromisos internacionales ya asumidos por el Estado rumano. «La decisión sobre la participación se tomará tras las conversaciones con los socios estadounidenses sobre el formato de la reunión con respecto a países como Rumanía, que actualmente no son miembros del Consejo, pero que desean adherirse en las condiciones de la revisión de la Carta», explicó Nicuşor Dan.
Sin embargo, la decisión no solo está relacionada con aspectos técnicos, sino también financieros, ya que la condición de miembro permanente del Consejo de Paz conlleva un coste de entrada considerable, de mil millones de dólares. Además, la postura de Estados Unidos sobre diferentes aspectos de la política exterior y de seguridad, como la minimización del papel desempeñado por los Estados miembros de la OTAN durante la guerra de Afganistán, la reticencia a apoyar sin ambigüedades a Ucrania frente a la agresión de Rusia y las pretensiones territoriales de Washington sobre Groenlandia, territorio que pertenece a Dinamarca, han llevado a los aliados tradicionales de Estados Unidos a no aceptar la invitación.
Así, el Reino Unido anunció que aún no se adherirá, debido a las preocupaciones relacionadas con la posible participación de Rusia, y Francia comunicó que no tiene intención de adherirse «en esta etapa», advirtiendo que a este consejo se le podrían otorgar competencias que socavarían los mecanismos existentes de las Naciones Unidas. A ellos se han sumado Noruega, Suecia y, más recientemente, Nueva Zelanda, que han argumentado que la iniciativa entra en conflicto con el derecho internacional y los marcos multilaterales establecidos.
Hace unos días, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, también descartó definitivamente la participación de su país debido a problemas constitucionales. Más concretamente, afirmó que la Constitución italiana no permite que el país se adhiera a una organización dirigida por un único líder: el Consejo de Paz estará presidido por el propio Donald Trump, que tiene poder ejecutivo.
El Consejo de Paz se concibió inicialmente para la reconstrucción de la Franja de Gaza, pero, con motivo de su lanzamiento en el margen del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de los Estados Unidos declaró que el organismo internacional gestionará también otros conflictos globales. Es precisamente este enfoque el que hace que los países importantes se nieguen a participar, por temor a que la estructura no sea más que «un club privado» y un intento del presidente estadounidense de sustituir a la ONU, a la que ha criticado desde su primer mandato.
Versión en español: Antonio Madrid