A principios de la década de 1960, Rumanía buscaba definir su propia política exterior, tras haber estado subordinada a los intereses soviéticos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Así, se orientó hacia el Tercer Mundo, una zona abierta a nuevas relaciones tras el gran éxito del movimiento de descolonización mundial. Y el Grupo de los 77 era la organización a través de la cual se podían defender los intereses de la Rumanía socialista.
Después de 1945, Rumanía tuvo que aguantar un doble trato: como país derrotado en la guerra y como país ocupado por los soviéticos con un régimen brutal. La diplomacia también sufrió y tuvo que reconstruirse a partir de los años 60