La población de Rumanía podría disminuir en más de 3,4 millones de personas de aquí a 2080, hasta situarse en torno a los 15 millones de habitantes, según las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, que también prevén un acusado envejecimiento demográfico.
Las autoridades rumanas aseguran que disponen de reservas suficientes de combustible para hacer frente a cualquier crisis importante de suministro, en el contexto del conflicto en Oriente Medio.
El Ejecutivo de Bucarest ha hecho una serie de aclaraciones sobre el aumento de los impuestos y tasas sobre la propiedad que ha provocado el descontento de la población.
El primer ministro Ilie Bolojan ha anunciado que, a finales de este año, el déficit presupuestario de Rumanía superará el 8 %, después de que el año pasado fuera superior al 9 %.