Uno de los momentos más impactantes de la Revolución rumana de diciembre de 1989 tuvo lugar el 25 de diciembre, día de Navidad. Fue entonces cuando se llevó a cabo el juicio, la sentencia de muerte y la ejecución del líder comunista Nicolae Ceauşescu y su esposa, culpables de la muerte de más de 1100 personas entre el 16, 17, 21 y 22 de diciembre, hasta el 25. El controvertido juicio debería haber sido el momento del renacimiento de una nueva época, del renacimiento de una sociedad traumatizada durante 45 años por abusos y privaciones de todo tipo.
Los rumanos siguen evocando la Revolución anticomunista que cambió el destino de su país.
«El año nuevo que nunca fue», ópera prima del director Bogdan Mureșanu, fue premiada en el Festival de Venecia
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