Los soberanos de Rumanía sentían pasión por la caza, pero también la consideraban una obligación de su época. Las partidas de caza eran eventos privados, pero se convertían en públicos por su simbolismo y por los actos relacionados con ella.
Cada año, en las montañas de Brașov, el primer domingo después de Pascua, tanto los residentes de Brașov como los turistas acuden al "Día de los Junii", un acontecimiento tradicional único, que abarca rituales precristianos, pero también ceremonias cristianas, una antigua fiesta de primavera, que celebra el renacimiento de la naturaleza.