Cambios importantes en el mercado laboral rumano
Aunque los ciudadanos rumanos tengan prioridad en el mercado laboral nacional, los trabajadores extranjeros deben recibir el mismo respeto que los propios rumanos esperarían obtener al trabajar en otro país.
Roxana Vasile, 29.04.2026, 11:35
En los últimos diez años, el número de trabajadores extranjeros recién admitidos en el mercado laboral de Rumanía ha aumentado considerablemente, pasando de 5500 en 2015 y 2016 a aproximadamente 100.000 al año en el periodo 2022-2025.
Para este año, las autoridades han fijado un cupo de 90.000 trabajadores extranjeros. Cabe señalar también que, en el pasado, los denominados trabajadores de terceros países traídos a Rumanía acabaron posteriormente en otros países, concretamente en países occidentales de la Unión Europea, lo que generó elevados costes para el Estado rumano, incluyendo los de repatriación, así como problemas en el proceso de adhesión de Rumanía al espacio Schengen.
Ahora bien, en este contexto, el Gobierno rumano ha aprobado recientemente un decreto ley relativo al acceso de los trabajadores extranjeros al mercado laboral rumano, con el objetivo de combatir la migración ilegal. Al mismo tiempo, el nuevo marco legislativo ofrece una mayor protección a estos trabajadores, dadas las situaciones en las que se han visto obligados a pagar comisiones ilegales, no han recibido sus salarios o han sido objeto de presiones. Se tiene en cuenta, asimismo, la protección de los intereses de los empleadores y los trabajadores rumanos.
Así, entre las disposiciones más importantes del decreto se encuentra el establecimiento de un mecanismo de protección en forma de garantía obligatoria para las agencias de colocación de 75.000 euros por cada 250 trabajadores traídos. La portavoz del Gobierno, Ioana Dogioiu, ofrece más detalles:
«Se establecerá un depósito financiero —un mecanismo de protección preventiva obligatorio que garantice la cobertura de los costes relacionados con la repatriación, la asistencia prestada a los trabajadores en situaciones de riesgo y el pago de las multas administrativas impuestas a las agencias de colocación que incumplan sus obligaciones legales—; la estandarización de los contratos y el establecimiento del principio de “el empleador paga”, por el que se prohíbe solicitar comisiones, tasas, garantías o depósitos a los trabajadores. De este modo, nos alineamos también con las normas de la OCDE».
Al mismo tiempo, se creará una plataforma nacional única (workinromania.gov.ro) a través de la cual el Ejecutivo gestionará de forma transparente, segura y digitalizada el acceso de los trabajadores extranjeros. También se introducirá una lista de profesiones con escasez de mano de obra, aprobada por decreto del Gobierno y actualizada semestralmente a partir de los datos de la Agencia Nacional de Empleo, el Instituto Nacional de Estadística y la consulta a los interlocutores sociales. La portavoz explicó que los empleadores que deseen contratar a trabajadores extranjeros deberán registrarse en la plataforma electrónica. De este modo, se reducirá el riesgo de competencia desleal y de abusos en el mercado laboral. De nuevo, Ioana Dogioiu:
«Es un avance importante también para los ciudadanos rumanos, ya que este nuevo mecanismo vincula explícitamente la contratación de trabajadores extranjeros a las necesidades reales de la economía y a la protección de la mano de obra. Salvo en determinados ámbitos altamente cualificados, los procedimientos de contratación solo podrán iniciarse para los puestos que se incluyan en esa lista de profesiones con escasez de mano de obra. Por lo tanto, el principio es que los puestos de trabajo deben ser ocupados prioritariamente por trabajadores disponibles en el país, en el mercado interno, y que el recurso a la mano de obra extranjera se realice de forma justificada y controlada».
De hecho, antes de aprobar este decreto ley sobre los trabajadores extranjeros, el Gobierno había aprobado otro para modificar la Ley de Desempleo e introducir una prima de estabilidad para los jóvenes rumanos sin empleo. Más concretamente, aquellos que encuentren su primer empleo con contrato indefinido pueden recibir hasta 27.000 leus (el equivalente a 5400 euros), concedidos durante dos años, libres de impuestos, si conservan ese puesto de trabajo: 1000 leus al mes durante el primer año y 1250 leus durante el segundo. Si alguien intenta eludir el sistema, tendrá que devolver todo el dinero que haya cobrado.
El exministro socialdemócrata de Trabajo, Florin Manole, afirma que esta medida se adelanta a un proyecto europeo de casi 170 millones de euros, que permitirá prestar apoyo a más de 28.000 jóvenes:
«Esta ayuda que podemos conceder y que concederemos tiene una condición: que, una vez finalizado el periodo de subvención, es decir, los 24 meses, el empleador se vea obligado a mantener al joven en su puesto durante al menos 12 meses más, mediante un contrato de trabajo de duración indefinida. Por lo tanto, los jóvenes que han terminado sus estudios, ya sean de secundaria o universitarios, y que nunca han trabajado y que cada día, mientras buscan un empleo, se enfrentan a la pregunta «¿pero qué experiencia tienes?», y evidentemente no pueden haber tenido experiencia, porque han estado en la escuela, adquirirán al menos tres años de experiencia, aprenderán toda una serie de nuevas habilidades…»
Este proyecto es complementario a otro dirigido a más de 280.000 personas que nunca han tenido un empleo, desempleados con dificultades para encontrar trabajo y personas marginadas de la sociedad en lo que respecta al acceso a los servicios y, por lo tanto, al empleo, así como a otro proyecto que se dirigirá a los rumanos de todas las zonas rurales del país.
Sin embargo, dirían algunos, muchos empresarios rumanos prefieren traer trabajadores de Asia en lugar de contratar a los desempleados de su propio país. ¿Acaso las medidas adoptadas para apoyarlos no son lo suficientemente atractivas? Una vez más, Florin Manole:
«Es una mezcla de situaciones. Por un lado, lamentablemente, gran parte de nuestra mano de obra se ha ido al extranjero. Por otro lado, en el caso de los trabajadores del sudeste asiático, no sé si lo han visto, pero la mayoría de las veces viven cuatro o cinco en una habitación, tienen a sus familias en sus países de origen, donde el nivel de vida es mucho más bajo… A veces, no siempre, no quiero generalizar, he encontrado trabajadores extranjeros maltratados en Rumanía, en el sentido de que no se respetaban sus derechos, de que no se cumplían todas las cláusulas contractuales, y la Inspección de Trabajo ha impuesto, a menudo, las sanciones adecuadas por tales infracciones. Por lo tanto, existe también la percepción de que los trabajadores extranjeros son algo más vulnerables».
Sin embargo, las autoridades rumanas quieren que se respete a toda persona que trabaje y pague sus impuestos correctamente en Rumanía, independientemente de su nacionalidad. Aunque en el mercado laboral nacional los rumanos tengan prioridad, en lo que respecta a los trabajadores extranjeros, estos deben gozar de todo el respeto que los propios rumanos desearían recibir si trabajaran en cualquier otro país.
Versión en español: Antonio Madrid